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| Sitio. El estanque de Siloam en Jerusalén.Foto
EDH/AP |
El Diario de Hoy
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Arqueólogos
en Jerusalén identificaron restos del estanque de Siloam, donde
la Biblia dice que Jesucristo obró un milagro y curó a un
hombre de su ceguera, afirmaron ayer investigadores, quienes recalcaron
los fuertes vínculos entre las obras de Jesús y los antiguos
rituales judíos.
Lentamente, los arqueólogos están excavando en el estanque
donde aún hay agua. La zona de trabajo es en lo que hoy se conoce
como el vecindario árabe de Silwán. Durante 120 años,
la charca fue utilizada por los judíos para rituales antes de que
los romanos destruyeran en el año 70 el Templo Judío.
En los últimos cuatro meses, arqueólogos han desvelado una
charca de 50 metros de largo y un canal que transportaba el agua desde
los manantiales al estanque. La semana pasada se descubrió una
porción del caminito que conduce de la charca al templo.
Stephen Pfann, un estudioso de la Biblia, explicó que las aguas
de Siloam eran consideradas tan puras que podían purificar inclusive
a un leproso.
Las aguas no sólo curaban problemas físicos sino también
el espíritu, indicó. Este descubrimiento ayuda
a resucitar el evangelio en un contexto judío.
Otras pruebas
Los arqueólogos también hallaron en el lugar monedas con
inscripciones antiguas judías y pedazos de cerámica, artículos
que ayudaron a determinar que se trataba del estanque bíblico de
Siloam.
Según el Nuevo Testamento, Jesús le puso barro a los ojos
del ciego y le ordenó quitárselo con el agua purificadora
del estanque, dándole así visión de nuevo.
El texto bíblico
- Muchas de las obras de Jesús están directamente vinculadas
con los rituales judíos, y el milagro del hombre ciego es un ejemplo.
El hombre estaba en un ritual en el estanque, que daba entrada al templo,
cuando Jesús aprovechó para curarlo (San Juan 9: 1-17).

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