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Pánico colectivo reina en San Pedro Sula

Esta localidad de la costa atlántica lucía como una zona de guerra más que una ciudad en vísperas de la Navidad el viernes, después que presuntos pandilleros con fusiles de asalto mataron a 28 personas en un autobús.
 

Publicada 24 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Los cuerpos de las víctimas de la masace son colocadas en fila para su reconocimiento en la comunidad Eben Ezer. Foto EDH/AP


SAN PEDRO SULA, Honduras (AP)
 El Diario de Ho
y
internacionales@elsalvador.com


El viernes, al día siguiente de la masacre, pobladores nerviosos intentaban finalizar sus compras navideñas, pero corrieron presas del pánico ante rumores de que los “mareros” (pandilleros) se aprestaban a pelear.

Norman Moreno expresó a la AP que “estaba comprando un par de zapatos cuando alguien dijo 'ahí vienen los mareros' y todo el mundo empezó a correr... la gente tiene miedo por lo que pasó anoche”.

“No pasó nada, la gente se alarma, a veces suenan cohetes (petardos) y creen que son tiros. Aquí la Primera Estación se nos llenó de gente que venía corriendo”, comentó una agente de Policía consultada telefónicamente que se identificó solo con el apellido Pineda.

La noche anterior, 28 personas murieron cuando pandilleros atacaron a tiros un autobús en San Isidro Chamelecón, una colonia pobre del sur de San Pedro Sula, a 200 kilómetros al norte de la capital Tegucigalpa.

Unidades policiales llegaron al parque central desde donde iniciaron patrullajes en busca de algo que haya motivado el pánico, pero no hallaron nada.

Algunos comercios del sector cerraron sus puertas temporalmente mientras se esclarecían las causas del caos.

Lugareños temerosos daban variadas versiones de lo que acontecía y llegaban hasta los radiotransmisores de Policías Municipales en los que se escuchaban comentarios como “la gente dice que hay un grupo de mareros armados” o “dicen que están asaltando”, según constató la AP.

La percepción generalizada de inseguridad priva en la ciudad a pesar del anuncio que horas antes hizo el presidente Ricardo Maduro de que 1.200 soldados vigilarán la ciudad para garantizar el orden durante Nochebuena.

Sin embargo, el miedo fue favorecido el viernes por varios hechos que se sumaron al sangriento ataque de la noche anterior, entre estos un asalto a una céntrica barbería en el que tres personas murieron, según reportaron radioemisoras locales.

Carlos Cohello, un valuador de inmuebles que se refugió en el vestíbulo de un hotel, expresó que más es psicosis que otra cosa... la gente tiene miedo y tienen razón de sentirlo''.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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