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José Alberto Barrera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La canasta
familiar registra en esta temporada navideña grandes variaciones:
alzas notables en limón, frijoles y maíz, y rebajas de precios
en hortalizas como el güisquil, la cebolla y el tomate, en comparación
con las cotizaciones de diciembre de 2003.
Ana María López, de la Dirección General de Economía
Agropecuaria (DGEA), del Ministerio de Agricultura y Ganadería
(MAG), consideró que los precios en general están subiendo
en la medida que se acerca la Nochebuena.
Los productos que se encarecen en la época suelen ser los tomates,
la cebolla, la papa, la lechuga y la zanahoria, ya que sus precios se
disparan por el aumento de la demanda para los platillos que se preparan
para las cenas del 24 y 31 de diciembre.
Este año, señaló López, todos siguen esa tendencia
aunque con notables cambios en relación con los del año
pasado.
Los más caros
Otros, según los reportes de la DGEA, independientemente de la
demanda navideña, se mantienen sobre el promedio de venta de diciembre
de 2003.
López explicó que entre ellos están el frijol, el
maíz y los limones, productos que encabezan un grupo que cerrará
el año con precios superiores a los de hace un año, con
alzas que van del 17%, en el caso de la papaya, al 122% para los limones
pérsicos.
Según los sondeos de la DGEA, el alza más sensible para
la población es la del frijol de seda, que se cotiza en $0.61,
un 65% más que hace doce meses.
López explicó que como todos los años el precio de
los productos es afectado por factores internos y externos que provocan
que el precio suba o baje.
Mencionó que el 2004 fue un año con situaciones muy particulares,
porque hubo fenómenos que golpearon a los productores que abastecen
al mercado.
Destacó por ejemplo el impacto que tuvo en la canasta básica
el alza de los combustibles, así como los daños que provocaron
fenómenos climáticos en plantaciones de Guatemala, Honduras
y Nicaragua, naciones de donde se importan frutas, hortalizas y granos
básicos.
La combinación de los factores provocó que el precio del
frijol se mantuviera alto desde agosto.
En esa época se conoció que las plantaciones hondureñas
y nicaragüenses fueron afectadas por una sequía.
El fenómeno provocó que la producción de ambas naciones
cayera entre un 10% y 15%.
Tanto Honduras como Nicaragua decidieron restringir las exportaciones
para proteger su demanda. Como resultado de esas disposiciones, el mercado
nacional registró alzas que aun resiente la población.
Tenemos conocimiento de que en Nicaragua la libra de frijoles llegó
a costar 80 centavos, dijo López, que consideró que
localmente no se ha llegado a esos niveles.
Actualmente el mercado es abastecido únicamente por la producción
local, que no es suficiente para abastecer el consumo.
López aseguró que existe el riesgo de que la tendencia continúe,
pero que hay proyecciones de que las importaciones se restablezcan en
enero.
Las alzas incentivan la producción de 2005
Según Ricardo Esmahán, presidente de la
Cámara Agropecuaria y Agroindustrial de El Salvador (Camagro),
los altos precios que registran el frijol y el maíz beneficiarán
a los productores locales.
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Esmahán consideró que con las ganancias,
que se estima obtendrán los productores, decidirán invertir
más en la cosecha del próximo año, lo que ayudará
a generar empleo en las zonas.
Este año la producción de granos básicos creció
1.8% en comparación con la cosecha de 2003, aun cuando se registró
un leve descenso en el área de cultivo.
Señaló que en la medida que haya más inversión
en los procesos productivos, el país dependerá menos de
las importaciones, que como en el caso del frijol elevan el precio cuando
se dan problemas climáticos (sequías o inundaciones) en
otros países.
Según Esmahán, el país está mejorando la productividad
gracias al uso de nuevas semillas, que son entregadas a los agricultores
gracias a un programa del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria
y Forestal de El Salvador (Centa).
Con esa iniciativa se pretende mejorar la recolección en 2005.

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