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EDH
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José Luis Henríquez
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
La reforma
fiscal obligarán a las empresas que cuentan con sistemas de facturación
electrónica o computarizada a mantener sus operaciones en línea
con el Ministerio de Hacienda.
De esa manera, toda transacción, venta o prestación de servicios
que realice una compañía quedará registrada en la
base de datos de la administración tributaria, en la medida que
se vaya realizando, así como la que corresponda a las anotaciones
en los registros contables y libros de control del IVA.
Luis Barahona, titular de la Dirección General de Impuestos Internos
(DGII), señaló que aunque la ley no dice de forma expresa
que tal disposición aplica a los grandes contribuyentes, eso está
implícito porque únicamente ese segmento tiene autorizados
sistemas electrónicos.
La obligación de transmitir los datos en línea todavía
no es aplicable a los contribuyentes, y será la administración
tributaria la que dictará la fecha de cuándo entrará
a regir, dijo.
En opinión del funcionario, no se puede obligar a todos los empresarios
a tener sistemas electrónicos, porque si bien se tienen antecedentes
de que un sector de la gran empresa si lo hace, muchos no están
preparados o apenas han manifestado su intención de querer incorporarse.
La medida con aparentes buenas intenciones no es del todo vista con agrado
por el sector privado. La Cámara de Comercio, por ejemplo, advierte
que la información que se solicitará le dará al fisco
más atribuciones de las que le corresponden.
Eso no nos parecía (cuando se formuló el anteproyecto)
e incluso fue parte de nuestras observaciones, para que los datos se proporcionaran
sólo con una orden dictaminada por un juez, dijo el gerente
técnico de la Cámara, Mario Magaña.
El problema es que al quedar abierta -la base de datos- podría
dar lugar a arbitrariedades, y los auditores fiscales tendrían
más información de la que realmente necesitan, pues basta
con que tengan acceso a los libros contables y demás registros,
enfatizó.
De igual manera se pronunció el director ejecutivo de la Asociación
Salvadoreña de Industriales (ASI), Jorge Arriaza, al manifestar
que el temor de las empresas es que puedan darse a conocer informes privados
que podrían ser usados por personas que no deberían tener
acceso a los mismos.
Creemos que hay diversas formas de fiscalizar a una empresa sin
llegar a ese grado de control de los datos, pero ahora ya es ley y no
podemos objetar nada, aunque estos deben manejarse con mucho cuidado.
Entre las variables que por razones de estrategia no quieren que sean
conocidas, los gremios señalan los costos, los precios de compra
y de venta de diferentes insumos, quiénes son los clientes de una
firma o cualquier aspecto clave que afecte sus operaciones, y que no quieren
que sea conocido por la competencia.
Uno no sabe a quien irá a parar esa información pues
aunque nos dijeran que solo el director de impuestos internos la verificará
eso es imposible, porque la manejarán cantidad de funcionarios,
sentenció Magaña.
Otro aspecto que generará algún nivel de complicación
es la compatibilidad del software y equipos de las empresas y de Hacienda
porque implicarán algún grado de inversión, lo que
significará mayores costos de operación.
Barahona explicó que los emprendedores que deseen autorización
para facturar con equipos electrónicos deben primero ponerse de
acuerdo con los técnicos informáticos de Hacienda, para
compatibilizar sistemas y programas.
Luego deben realizar pruebas piloto y hasta que ya funcionen los nuevos
esquemas, se procedería a concederles el permiso oficial.
El aval de la administración tributaria tarda en promedio 15 días.
Declarantes
Los registros fiscales indican que hay 102,000 declarantes de IVA y 287,000
de renta. De estos 2,700 son grandes contribuyentes y 7,000 son medianos.
Estos parámetros se basan en las operaciones declaradas en el año.
Un gran contribuyente en la zona central es aquel con ingresos iguales
o mayores a un millón de dólares, mientras que en oriente
y occidente son los que registraron ingresos iguales o mayores a $500,000.
Los medianos contribuyentes en la zona central son quienes tienen ingresos
de $50,000 anuales o más con un impuesto generado de $5,000, en
el área occidental son aquellos con ingresos de $25,000 o más
con impuestos de $3,000, y en la zona oriental los que registran $20,000
o más e impuestos generados de $2,500.
Hay diversas formas de fiscalizar a una empresa
sin llegar a ese control de datos; creemos que esto debe manejarse con
cuidado.
Jorge Arriaza
Director ejecutivo de la ASI

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