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| Afectado. Muchos fueron lesionados con las esquirlas
lanzadas tras la explosión. Foto EDH/AP |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El
mando militar estadounidense emplazó ayer vehículos blindados
en Mosul y las patrullas de infantería barrieron el norte de la
ciudad al día siguiente de un ataque de insurgentes a una cercana
base en la que mataron a 22 personas e hirieron a 69, uno de los episodios
más cruentos en las filas militares norteamericanos desde el comienzo
de la guerra.
Las calles de la ciudad estaban desiertas y centenares de soldados coparon
barrios respaldados por carros de combate Bradley y blindados Humvees.
Varios helicópteros artillados vigilaban la situación desde
el aire, reforzados por cazas de combate.
Ayer al amanecer, los soldados estadounidenses bloquearon los cinco puentes
de Mosul sobre el río Tigris y realizaron registros en los barrios
orientales de Muthanna, Wahda y Hadabaa.
La mayoría de las escuelas cerraron y muy pocas personas se aventuraron
por las calles, aunque no fue declarado un toque de queda.
En un hospital militar cercano al aeropuerto de Mosul, los médicos
y enfermeros atendieron a decenas de soldados con quemaduras, heridas
causadas por la metralla y lesiones oculares.
Ataque suicida
Según las primeras informaciones, la explosión fue provocada
por un atacante suicida, expresó el jefe del Estado Mayor Conjunto.
A esta altura, parece que fue un artefacto explosivo de fabricación
casera que portaba un atacante, indicó el general Richard
Myers sobre al ataque más mortífero contra el contingente
estadounidense en el país árabe.
La detonación arrojó una andanada de metralla el martes
cuando militares estadounidenses almorzaban bajo la carpa dentro de la
base de Marez.
Conocemos lo difícil que es detener a la gente que se va
a suicidar, explicó Myers.
Es la peor situación que he visto en 11 meses desde que llegamos
aquí, manifestó por su parte el sargento mayor David
Scott.