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Morena Azucena
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El Diario de Hoy
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Carlos Sánchez siempre anheló ser médico. Su interés
por ayudar a los demás lo llevó a estudiar bachillerato
en enfermería y cursar sólo los primeros años de
la carrera de Medicina.
A pesar de no haberlos concluido, la formación que recibió
le ha ayudado en su trabajo como técnico en esterilización,
cargo que ejerce en el Hospital de Niños Benjamín Bloom.
De manera paralela, Carlos cultivó el interés hacia la pintura.
Esta fase de su vida ha sido todo un proceso.En tercer ciclo me
destaqué en el dibujo. Ya en la universidad intenté combinar
el arte con la medicina, cuenta el artista de 33 años.
Es así que en su rol de universitario se lanzó al dibujo
anatómico. Sus maestros y compañeros le instaron a que realizara
estudios de pintura debido a su habilidad.
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Sus
logros
-Participó
en la XV Feria Internacional
- Muestras en la Casa de la Cultura de Cojutepeque, Teatro Roque
Dalton, Biblioteca Nacional, Escuela Superior de Economía
y Negocios, y en el Patronato Pro Patrimonio Cultural.
- También ha expuesto en Centro Cultural de España
y el Centro Cultural de México.
- A escala internacional ha estado presente en la Galería
Rosa Botrán, en Guatemala.
- En septiembre de este año, participó con sus obras
en varias galerías
de Nueva York, Estados Unidos.
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Fue hasta 1994 que tuvo un contacto más formal con las artes.
Dejó la medicina e inició sus estudios de diseño
gráfico. Tres años después, su rumbo se orientó
hacia la licenciatura en artes.
En 1998, Sánchez tuvo la oportunidad de recibir clases con la artista
Mayra Barraza, quien le dio una beca. Gracias a eso y a sus enseñanzas,
él mejoró el dibujo.
Dos años después, su pincel fue asesorado por el pintor
Mauricio Mejía. Antes de estudiar con él, mi pintura
era muy oscura, pero él me enseñó mucho sobre la
teoría del color, comenta.
Vida verde
Mientras seguía sus estudios de arte, Carlos nunca dejó
su trabajo en el hospital, un lugar donde la rutina es dura.
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Con sello. Sánchez se distingue por el
lenguaje humano.
Foto EDH/Herbert Saravia |
Cuando trabajo de noche, voy de 6:00 de la tarde hasta las 7:00
de la mañana del día siguiente.
Llego a la casa y descanso, luego me pongo a pintar y allí me alejo
de todo hasta que me voy nuevamente al hospital, comenta.
Aunque esto le cansa, el artista dice que ha encontrado la paz en sus
últimas series, las cuales hacen alusión a la naturaleza.
Carlos no pensó que él podría recrear el ambiente
tranquilo de lo verde. Pero lo ha logrado gracias a los consejos sabios
del pintor cubano Tomás Sánchez, a quien considera como
su maestro lejano.
Por eso es que sus últimas pinturas tienen una fuerte influencia
de este artista. Me ha gustado incursionar a lo intimista, al detallismo
y al paisaje por ser algo bello, admite.

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