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Entre quirófanos y pinceles

Carlos Sánchez es un artista que se conmueve ante el dolor del ser humano y el lenguaje secreto de la naturaleza

Publicada 23 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Morena Azucena
mlazucena@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


Carlos Sánchez siempre anheló ser médico. Su interés por ayudar a los demás lo llevó a estudiar bachillerato en enfermería y cursar sólo los primeros años de la carrera de Medicina.

A pesar de no haberlos concluido, la formación que recibió le ha ayudado en su trabajo como técnico en esterilización, cargo que ejerce en el Hospital de Niños Benjamín Bloom.

De manera paralela, Carlos cultivó el interés hacia la pintura. Esta fase de su vida ha sido todo un proceso.“En tercer ciclo me destaqué en el dibujo. Ya en la universidad intenté combinar el arte con la medicina”, cuenta el artista de 33 años.

Es así que en su rol de universitario se lanzó al dibujo anatómico. Sus maestros y compañeros le instaron a que realizara estudios de pintura debido a su habilidad.

Sus logros

-Participó en la XV Feria Internacional
- Muestras en la Casa de la Cultura de Cojutepeque, Teatro Roque Dalton, Biblioteca Nacional, Escuela Superior de Economía y Negocios, y en el Patronato Pro Patrimonio Cultural.
- También ha expuesto en Centro Cultural de España y el Centro Cultural de México.
- A escala internacional ha estado presente en la Galería Rosa Botrán, en Guatemala.
- En septiembre de este año, participó con sus obras en varias galerías
de Nueva York, Estados Unidos.

Fue hasta 1994 que tuvo un contacto más formal con las artes. Dejó la medicina e inició sus estudios de diseño gráfico. Tres años después, su rumbo se orientó hacia la licenciatura en artes.

En 1998, Sánchez tuvo la oportunidad de recibir clases con la artista Mayra Barraza, quien le dio una beca. Gracias a eso y a sus enseñanzas, él mejoró el dibujo.

Dos años después, su pincel fue asesorado por el pintor Mauricio Mejía. “Antes de estudiar con él, mi pintura era muy oscura, pero él me enseñó mucho sobre la teoría del color”, comenta.

Vida verde

Mientras seguía sus estudios de arte, Carlos nunca dejó su trabajo en el hospital, un lugar donde la rutina es dura.

Con sello. Sánchez se distingue por el lenguaje humano.
Foto EDH/Herbert Saravia

“Cuando trabajo de noche, voy de 6:00 de la tarde hasta las 7:00 de la mañana del día siguiente.

Llego a la casa y descanso, luego me pongo a pintar y allí me alejo de todo hasta que me voy nuevamente al hospital”, comenta.

Aunque esto le cansa, el artista dice que ha encontrado la paz en sus últimas series, las cuales hacen alusión a la naturaleza.

Carlos no pensó que él podría recrear el ambiente tranquilo de lo verde. Pero lo ha logrado gracias a los consejos sabios del pintor cubano Tomás Sánchez, a quien considera como “su maestro lejano”.

Por eso es que sus últimas pinturas tienen una fuerte influencia de este artista. “Me ha gustado incursionar a lo intimista, al detallismo y al paisaje por ser algo bello”, admite.


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