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| Nuevos grifos. Foto EDH
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Julio Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
Hay cien casas en la comunidad Tronalagua,
de Sensuntepeque, en las que los grifos no son adorno.
Gracias a un plan que se hizo posible con ayuda del Proyecto de Desarrollo
Rural en la Región Central, del Ministerio de Agricultura y Ganadería,
cuentan con agua potable.
En ese sector era frecuente ver personas con cántaros en busca
de charcos o manantiales. Los índices de enfermedades gastrointestinales
eran elevados.
En 2001, la Asociación de Desarrollo Comunal del sitio buscó
ayuda. Dieron a escoger a los pobladores entre un proyecto para mejorar
la calle o la instalación del vital líquido. La mayoría
prefirió el segundo.
Se unieron Prodap, la municipalidad de Sensuntepeque y Plan Internacional.
Invirtieron más de 121 mil dólares y un vecino donó
los manantiales de donde se obtiene el agua. La historia cambió
tras un cuarto de siglo de esperar. Voceros de la Adesco explicaron que
inicialmente el servicio será para quienes se inscribieron, las
personas que no lo hicieron podrán optar siempre que paguen lo
que les corresponde.

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