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El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com
¿Por
qué el mundo recuerda a Jesús Cristo, enclavado en una cruz
y no al niño de mirada universal, buscando la verdad en algún
amanecer? ¿Por qué hacer nuestro al Jesús que muere
en el Gólgota y no al Niño Rey que nace en el desierto?
No al Jesús comprado por treinta frías monedas de plata,
sino al que compró la salvación del mundo con su propia
vida.
Lo más seguro es que Jesús cuando era niño hablara
a solas con el Padre y le pidiera todas las estrellas del cielo para aquellos
que alguna vez perdieron la esperanza... Seguramente pidió un pan
para las palomas y obtuvo de Dios el pan de vida para saciar el hambre
de la humanidad.
Seguramente de niño encontró el manantial secreto donde
abrevaba el pajarillo fugaz que es el alma humana. ¿Por qué
recordar al Jesús llorando en la última noche del huerto
y no al niño de mirada universal que amaba las flores, el vuelo
de los escarabajos y que musitaba alguna cancioncilla en las llanuras
de Palestina?
Un día Jesús Niño nacerá en el corazón
humano y no volverá a haber dolor sobre la tierra. La ensangrentada
cruz de madera se pudrirá en las trincheras y volverá a
nacer en el desierto la límpida flor de la mañana. Allá
en el alba de las florecillas del llano, que es el corazón humano.
Que vuelve a florecer cuando es niño nuevamente.

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