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| Variedad. Pijamas y trajes infantiles son
de la gama. Fotos EDH
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Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Aún no es hora pico, pero todos los que caminan por la Calle
Rubén Darío, convertida en mercado desde hace varias semanas,
apresuran el paso.
Los vehículos circulan con dificultad entre los escasos cuatro
metros que hay en la vía desde que los vendedores se instalaron.
Cuando pasan carretones el espacio se reduce a tres metros.
Wilfrido Flores, conductor, dijo sin mayor asombro que demora de 25 a
30 minutos para recorrer seis cuadras desde el parque Simón Bolívar
hasta el Teatro Nacional. Voy con 40 minutos de atraso, pero a veces
es peor y me tardo hasta una hora, dijo Flores con un tono de alivio.
El número de compradores ha aumentado después del
16 de diciembre, aseguró Daniel Romero, un vendedor que tiene
su puesto casi a cinco metros de distancia de la acera.
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| Concurrida. La 5a. Avenida Sur se ve abarrotada
de personas que andan en busca del estreno. Los precios bajos que
se encuentran atraen la clientela..Fotos EDH
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La mayoría de clientes llegan con la esperanza de encontrar productos
a precios bajos.
La ilusión se vuelve realidad cuando los compradores en potencia
no pueden pasar de largo e ignorar el vea, mídaselo sin compromiso;
a tres y cuatro dólares los jeans finos.
Ignacio Chacón hizo bien la cuenta. El regateo fue suficiente para
que los cinco dólares que presupuestó le alcanzaran para
comprar la vestimenta que estrenará el 24 de diciembre.
La oferta es variada, los precios atractivos y muchos de los compradores
son impulsivos.

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