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En frontera. El gobernante de Guatemala, Óscar Berger, visitó
el lunes una ruta seguida por los turistas. Fotos
EDH
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Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
Quisiera darle las llaves de mi carro al Presidente (de Guatemala),
Óscar Berger, y que se fuera sin custodia desde la frontera con
El Salvador hasta Ciudad Guatemala, para ver qué tal le va,
dijo ayer Gerardo Aguirre, un salvadoreño atracado y humillado
en 2001 junto a su familia por delincuentes de la nación hermana.
El connacional expresó que le indignó el anunciado recorrido
en su auto que hizo Berger para demostrar que existen las condiciones
de seguridad para los visitantes salvadoreños.
Pero, le provoca mayor rechazo saber que el mandatario evadió retractarse
de haber minimizado el problema de las denuncias de asaltos y preferir
destacar que ha crecido el ingreso de salvadoreños a su territorio.
Como víctimas, lo que esperábamos era una muestra
de apoyo a nuestro dolor. Su actuación demuestra que desconoce
el problema, o que no le interesa, indicó Aguirre quien fue
atacado cuando intentaba escapar de la sicosis que vivía El Salvador
debido a los terremotos de hace tres años.
Los delincuentes ataron de pies y manos a la familia salvadoreña,
que obligaron mantenerse boca abajo para golpearles. Los sujetos no se
compadecieron de una anciana que integraba el grupo.
Le meteré más ganas a llamar a los salvadoreños
a no viajar a Guatemala, dice Aguirre, uno de los promotores de
los rótulos de advertencia instalados en la carretera a Santa Ana.
El recorrido
El lunes pasado, Berger se desplazó hasta la frontera Las Chinamas.
Desde ahí, condujo su camioneta por unos 60 kilómetros hasta
la localidad Los Esclavos. Un helicóptero le esperaba para retornar
a Ciudad de Guatemala.
El desplazamiento del dignatario fue custodiado por al menos 15 retenes
de policías y soldados.
Acompañado de sus funcionarios de seguridad y turismo, Berger detalló
que en noviembre anterior hubo un incremento del 20 por ciento de ingresos
desde El Salvador, respecto a octubre.
El jefe de Estado lamentó los casos aislados de salvadoreños
asaltados en esa ruta, pero no quiso disculparse a nombre de Guatemala
con los connacionales atacados. Era una condición de éstos.
Todos son bienvenidos. No ha dejado de venir ningún salvadoreño,
porque ahora se sienten más seguros que nunca
Con un dólar que tienen en El Salvador se pueden tomar
algunas cervecitas más que allá. Les sobra el dinero. Qué
más queremos
Óscar Berger /Presidente de Guatemala

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