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Ultimada frente a sus hijos

La Libertad. Dormía con dos de sus niños cuando le atacaron. Los pequeños no fueron lesionados. La mujer caminó unos metros en busca de ayuda y murió antes de recibirla

Publicada 22 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Violencia. Una mujer pereció al recibir varios balazos en su casa, situada en la zona rural del Puerto de La Libertad. Foto EDH / Carlos Torres

Carlos Torres
El Diario de Hoy

elpais@elsalvador.com


Dos niños de cuatro y siete años fueron testigos del momento en que desconocidos disparaban a su madre. Ellos le vieron caminar angustiada y caer muerta a la entrada de la casa.

El crimen se produjo ayer, cerca de las seis de la mañana, en la Colonia Los Ángeles, en el sitio conocido como Caja de Agua, en el Puerto de La Libertad.

De acuerdo con los datos obtenidos por los agentes que llegaron al sitio, Celina del Carmen Criollo, de 36 años, dormía junto a dos de sus niños. Otra hija había salido de la casa para obtener agua de un río cercano.

Esto fue aprovechado por dos desconocidos que ingresaron a la vivienda y dispararon varias veces a la mujer. Afortunadamente, los niños no resultaron lesionados.

Éstos, angustiados y sin comprender lo que pasaba, vieron a su madre caminar dando traspiés. Llegó a la puerta de la casa gritando a los vecinos para que le auxiliaran. Pero cayó muerta antes de que pudieran atenderle.

El escape


Tras cometer el hecho, los atacantes corrieron por las veredas que de ese sector conducen a la cercana colonia El Morral.

Varios pobladores se acercaron al sitio para tratar de ayudar a la mujer, con la esperanza de que aún estuviera con vida. Su esfuerzo fue vano.

Los niños fueron atendidos mientras llegaban agentes de la PNC al sitio para inspeccionar el sector e iniciar las investigaciones.

Encontraron en el interior de la vivienda varios cartuchos de calibre no determinado. En las paredes había perforaciones causadas por los proyectiles.

Mientras el cadáver era llevado al Instituto de Medicina Legal, los policías desarrollaron un rastreo por el sector en busca de datos que permitieran identificar a los agresores.

Varias personas declararon lo ocurrido, mientras otras condenaban el hecho indignadas y asustadas.

“Hace falta más vigilancia, ojalá capturen a estos desgraciados malditos”, dijo molesta una mujer.

Al mediodía, los policías tenían como pruebas los cartuchos y proyectiles encontrados.
También se obtuvieron testimonios de vecinos y familiares de la víctima, así como muestras de las huellas tomadas en la ruta usada por los agresores para escapar.

Esperan que sean suficientes datos para entablar un proceso que les permita detener a los involucrados.

Se presume que fue un ataque de pandilleros o una consecuencia de la violencia intrafamiliar. Pero seguirán investigando.

Llamado. Pobladores piden vigilancia a la PNC.Foto EDH

Problemas de familia

Autoridades y familiares de Celina Criollo apuntan sus sospechas al compañero de vida de la mujer, cuyo nombre no fue proporcionado y a quien algunos consideran un pandillero.

Vecinos de Criollo aseguraron que el hombre fue denunciado en una ocasión por la mujer, luego de que éste intentara agredir a una hija. Esto no fue comprobado.

Una hermana de la asesinada coincide al indicar que ésta había sido amenazada por el padre de sus hijos con quitárselos. Detalló que llegaba a la casa a discutir por la custodia de los menores y siempre le golpeaba.

Al parecer, hace un año, el hombre le quitó otros tres menores a la mujer.
Varias veces, agentes de la PNC habían llegado a la vivienda, ya que el individuo reclamaba la custodia de los otros pequeños.

Voceros de la PNC expresaron que éstas sólo son presunciones y que, antes de acusar formalmente, deberán investigar el caso y buscar pruebas de la identidad de los responsables del crimen.

Ellos confían en que las declaraciones de vecinos y familiares de la mujer asesinada les permitan avanzar en las investigaciones, para que quienes cometieron el hecho respondan ante las autoridades por ello.
Mientras, vecinos exigen más vigilancia.


La pobreza era su compañera
- Hay consternación entre quienes viven cerca del sitio en que ocurrió el hecho.
- Varios de ellos detallan que a diario la mujer se levantaba muy temprano para bañar a sus dos hijos menores en un río cercano y luego prepararles el desayuno.
- Durante el día, la hija mayor cuidaba a los otros pequeños y la mujer se dirigía a trabajar en una venta de tortillas cercana, donde ganaba el dinero que le permitía cubrir parte de sus gastos.
- Pese al esfuerzo, muchas veces tenían dificultades para cubrir sus necesidades fundamentales de alimentación y vestuario, según expresan algunos pobladores del sector.
- Tras lo ocurrido, muchos claman por justicia, así como por mayor vigilancia de la PNC para controlar a los delincuentes.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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