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Tiempo de navidad
¿Por qué no somos siempre así?

Pidamos una vez más al Niño Dios, como regalo de Navidad, que haga permanecer en nosotros la generosidad y las manifestaciones de amor durante todo el año. Feliz Navidad para todos

Publicada 22 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Miguel Gallegos Valdés
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Diciembre es el mes más especial del año; en este mes, abundan los buenos propósitos, los mejores deseos para con nuestros semejantes, nos acordamos de quienes, casi siempre, en el resto del año no nos volvemos a acordar, nos volvemos amables con toda la gente, cariñosos, atentos y comprensivos con quienes nos sirven y nos rodean; en fin, nos volvemos verdaderos seres celestiales.

Pero no sólo nosotros, como personas, somos bañados por este halo luminoso de amor, comprensión y respeto, sino también a nivel institucional, empresarial y hasta político; así vemos cómo en las oficinas de gobierno, algunos empleados se vuelven más diligentes, sonrientes y amables no sólo por la feliz espera de sus aguinaldos y vacaciones, sino porque también reciben ese baño de gracia.

Los almacenes le ofrecen a sus clientes, desde un par de meses antes, este mundo y el otro para que se acerquen a comprar.

Rebajas extraordinarias, pago de primas hasta enero y a los clientes especiales como usted, altos planes de financiamiento pre-aprobados. Muchos otros negocios rifan carros, casas, muebles, etc., para lo cual le entregan por cada compra, los respectivos tiquetes de participación, para llenar.

Los bancos y las tarjetas de crédito ofrecen extra-financiamientos con muy bajos intereses y hasta por cinco años, para la compra de vehículos o para tapar otros chíos. Total, una verdadera cornucopia.

En la calle también vemos ese fenómeno. Cuando manejamos, nos volvemos respetuosos y amables; cedemos el paso a otros vehículos, sobre todo, si van manejados por féminas, quienes a su vez se vuelven más amables y respetuosas de las leyes de tránsito, y hasta los taxistas y buseros hacen gala de cortesía.

Aun en los campos de batalla, los ejércitos regulares y las guerrillas acuerdan ocho y hasta quince días de tregua en sus actividades bélicas. Muchos países se disponen a ofrecer la paz a sus enemigos y algunos gobernantes proponen amnistía a sus opositores.

En conclusión, si fuésemos capaces de mantener ese encanto en nuestro comportamiento durante los 360 días del año, ciertamente habría menos muerte, menos hambre, menos codicias y egoísmos, que vuelven nuestro diario vivir casi imposible.

Pidamos una vez más al Niño Dios, como regalo de Navidad, que haga permanecer en nosotros la generosidad y las manifestaciones de amor durante todo el año. Feliz Navidad para todos.

No creen, estimados lectores, que vale la pena pensar... ¿Por qué no somos siempre así?


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