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Bush intentará reducir déficit

Promesa. El presidente de EE.UU. aseguró que recortará el gasto público.


Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Lanzamiento. El presidente George W.Bush anunció el plan antidéficit en la Casa Blanca. Foto EDH

Washington/EFE
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Las necesidades de los habitantes de la comunidad “13 de enero” son una larga historia de penurias y falsas promesas.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha prometido ser “duro” con el presupuesto este año para cortar el déficit fiscal récord a la mitad, lo que podría dejar a muchas agencias del Gobierno sin dinero, aunque no al Pentágono.

En la “Conferencia Económica de la Casa Blanca", celebrada la semana pasada, el presidente prometió meter la tijera en el gasto previsto para el próximo año para cumplir su promesa electoral de cortar a la mitad el déficit presupuestario, que alcanza el 3.6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

En el último año fiscal, que terminó en septiembre, el déficit registró la cifra sin precedentes de 412,300 millones de dólares, lo que engrosó una deuda nacional que ya ha superado los 7.5 billones de dólares.

La seguridad, el combate al terrorismo y la guerra en Irak son prioridades del Gobierno, por lo que previsiblemente no recibirán los tajos que Bush promete.

Esto deja a departamentos como los de Educación, Salud y Transporte vulnerables a los cortes.

No sólo los funcionarios de estas agencias, sino también los mercados financieros están pendientes de la propuesta presupuestaria del Gobierno de Estados Unidos, pues basarán su decisión de vender o no dólares en la solidez del plan para taponar el agujero en el erario.

Implicaciones

El déficit fiscal del país reduce la tasa de ahorro nacional y con ello agranda el déficit de cuenta corriente, que en su nivel actual del 5.6 por ciento del PIB es considerado insostenible por los expertos.

Este desequilibrio en las cuentas externas es una de las causas de la caída del dólar, que en los últimos dos años ha perdido un 30 por ciento de su valor respecto al euro.

Pero en lugar de dar indicaciones de cómo reducirá el déficit, el presidente se concentró en la Conferencia Económica y en su discurso radial sabatino en intentar vender al público varias promesas electorales muy costosas.

Como republicano, una de ellas es hacer permanentes las bajadas de impuestos que la legislatura aprobó en 2001 y 2003 por un período temporal, una medida cuya factura superaría el billón de dólares.

Los demócratas desearían reducir el déficit con la eliminación de las rebajas fiscales para los más ricos, pero su derrota en las elecciones ha hecho esta perspectiva irrealizable.

Otro proyecto de Bush para el segundo mandato es la creación de cuentas privadas de jubilación, en las que se colocarían parte de los impuestos que cada trabajador ahora paga a la Seguridad Social.

Este programa les permitiría tener un ahorro “que es suyo y que el Gobierno no les puede quitar”, enfatizó Bush el fin de semana.

Esta privatización parcial del sistema costará unos 2 billones de dólares, según los expertos, y el presidente aún no ha dicho de dónde los sacará.

Lo que sí dejó claro es que para ello no reducirá los beneficios a los jubilados actuales o a los que estén a punto de retirarse del trabajo y no aumentará los impuestos.

Esas condiciones sólo dejan una opción: tomar el dinero prestado en los mercados de capitales, a juicio de Alan Blinder, ex vicepresidente de la Reserva Federal.

“La administración de Bush financia todo mediante déficit, pero eso no es una política muy buena”, indicó.

A pesar de que los republicanos controlan ambas cámaras legislativas, la reforma del sistema de jubilaciones que el presidente propone será un hueso duro de roer.

Recurrirá a los demócratas
- En su intento por ejecutar su plan de reducción del déficit fiscal, Bush reconoció implícitamente en su mensaje radial al afirmar que requerirá de la cooperación de ambos partidos, y se dijo abierto a escuchar “buenas ideas de demócratas y republicanos”.
- Sin embargo, algunas de estas propuestas puede que no le gusten. En el mensaje radial de los demócratas dirigido a los hispanos, la legisladora Loretta Sánchez enfatizó que la creación de las cuentas privadas de jubilación “colocará casi un billón de dólares en los bolsillos de las grandes empresas de Wall Street en forma de tasas”.



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