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Claudia
Cortazar
El Diario de Hoy
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Este tema
nos atañe a todos por la sencilla razón de que el 80 por
ciento de las personas padecen en algún momento de su vida de dolor
lumbar y casi el 100 por ciento presenta molestias lumbares leves, según
la Sociedad de Reumatología. Se le considera como uno de los síntomas
más frecuentes que padece el ser humano.
¿Qué sabe de su columna vertebral?
La columna vertebral está formada por tres segmentos: la columna
cervical, que se ocupa de los movimientos y sostén del cuello;
la dorsal, que con las costillas forma el tórax, y la columna lumbar
que es el segmento final y, por lo tanto, la estructura que soporta mayor
peso y que ahora nos ocupa.
Asimismo, a nuestra columna la conforman una serie de huesos superpuestos
llamados vértebras, que van desde el cuello hasta la parte final
de la columna lumbar, separados por los denominados discos vertebrales,
que unen y a la vez evitan el contacto directo entre las vértebras,
además de servir de amortiguadores; también
los ligamentos refuerzan la unión entre las vértebras. Y,
por supuesto, a toda esta estructura la complementa una potente musculatura,
fundamental para mantener recta la columna.
Por todo ello, cuando hablamos de la columna lumbar nos estamos refiriendo
al conjunto de vértebras, discos, ligamentos y músculos,
los cuales, en caso de sufrir alguna lesión o daño, pueden
ocasionar molestias lumbares.
¡Otra vez este fuerte dolor de espalda!
Si quiere levantar una pila de libros (no muy pesada) y le es imposible
ponerse nuevamente de pie... Bueno, no es necesario que empiecen a prepararse
sus chopitas.
En realidad se trata de un episodio de lumbago agudo, que muy comúnmente
se presenta cuando uno se agacha mal a tomar algo de cierto peso, aunque
otras veces sucede sin motivo aparente.
En muchas ocasiones inicia tras un leve chasquido en la región
lumbar y se sigue de un intenso dolor que impide a la persona, precisamente,
enderezarse y caminar, pero tampoco se está a gusto sentado, ni
acostado ni en ninguna posición. Es muy molesto.
Esto obliga a quien lo sufre, incluso, a guardar reposo durante unos días,
hasta que el dolor desaparece por completo.
Sus causas
Son múltiples. Puede deberse a malas posturas, factores relacionados
con la actividad física del individuo e, incluso, a factores psicológicos.
No obstante, pueden establecerse dos causas fundamentales: las de origen
mecánico y las de origen inflamatorio.
De origen mecánico: Son las más frecuentes. Se deben a una
alteración de las estructuras que forman la columna lumbar: la
degeneración del disco vertebral que evita el contacto directo
entre las vértebras de la columna, la aparición de artrosis
en las vértebras lumbares, la existencia de osteoporosis, las malas
posturas o una alteración de las curvaturas normales de la columna,
son las causas más comunes del dolor lumbar.
Asimismo, la práctica deportiva sin un entrenamiento adecuado puede
producir lumbalgia.
Sin embargo, otra causa conocida es el sedentarismo, es decir, puede afectar
a quien pasa muchas horas sentado y no practica algún tipo de ejercicio
físico.
Por eso, los médicos recomiendan, para evitar el mal, ejercitarse
y fortalecer la musculatura de la espalda baja.
La práctica clínica también ha observado que determinados
factores psicológicos, como la ansiedad, el estrés y la
depresión pueden provocar dolores de la columna en general.
De origen inflamatorio. Tienen su origen en determinadas enfermedades
que producen una inflamación de las vértebras, los tendones
o de las articulaciones próximas.
Además de enfriamientos o malos movimientos, en el caso de las
mujeres este malestar se relaciona con el período menstrual, cuando
la musculatura, tendones y ligamentos de la cadera se encuentran más
sensibles.
Asimismo, otras patologías no inflamatorias, pero que podrían
causar lumbalgia, son las infecciones o los tumores malignos. Estos últimos
son muy poco frecuentes.
Se manifiesta...
El dolor empeora al estar mucho tiempo de pie, o bien, cuando se mantienen
posturas incorrectas de forma prolongada, como estar sentado con la pierna
cruzada. Cualquier posición que sobrecargue la columna, lo agudiza.
Muchas veces mejora al recostarse, dependiendo del tipo de lumbalgia.

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