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¡Atención!

Salud: Sí, este es un llamado también para usted, pues casi nadie se salva de un doloroso episodio de lumbalgia.


Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Claudia Cortazar
El Diario de Hoy

negocios@elsalvador.com


Este tema nos atañe a todos por la sencilla razón de que el 80 por ciento de las personas padecen en algún momento de su vida de dolor lumbar y casi el 100 por ciento presenta molestias lumbares leves, según la Sociedad de Reumatología. Se le considera como uno de los síntomas más frecuentes que padece el ser humano.

¿Qué sabe de su columna vertebral?

La columna vertebral está formada por tres segmentos: la columna cervical, que se ocupa de los movimientos y sostén del cuello; la dorsal, que con las costillas forma el tórax, y la columna lumbar que es el segmento final y, por lo tanto, la estructura que soporta mayor peso y que ahora nos ocupa.

Asimismo, a nuestra columna la conforman una serie de huesos superpuestos llamados vértebras, que van desde el cuello hasta la parte final de la columna lumbar, separados por los denominados discos vertebrales, que unen y a la vez evitan el contacto directo entre las vértebras, además de servir de “amortiguadores”; también los ligamentos refuerzan la unión entre las vértebras. Y, por supuesto, a toda esta estructura la complementa una potente musculatura, fundamental para mantener recta la columna.

Por todo ello, cuando hablamos de la columna lumbar nos estamos refiriendo al conjunto de vértebras, discos, ligamentos y músculos, los cuales, en caso de sufrir alguna lesión o daño, pueden ocasionar molestias lumbares.

¡Otra vez este fuerte dolor de espalda!


Si quiere levantar una pila de libros (no muy pesada) y le es imposible ponerse nuevamente de pie... Bueno, no es necesario que empiecen a prepararse sus “chopitas”.

En realidad se trata de un episodio de lumbago agudo, que muy comúnmente se presenta cuando uno se agacha mal a tomar algo de cierto peso, aunque otras veces sucede sin motivo aparente.

En muchas ocasiones inicia tras un leve “chasquido” en la región lumbar y se sigue de un intenso dolor que impide a la persona, precisamente, enderezarse y caminar, pero tampoco se está a gusto sentado, ni acostado ni en ninguna posición. Es muy molesto.

Esto obliga a quien lo sufre, incluso, a guardar reposo durante unos días, hasta que el dolor desaparece por completo.

Sus causas

Son múltiples. Puede deberse a malas posturas, factores relacionados con la actividad física del individuo e, incluso, a factores psicológicos.

No obstante, pueden establecerse dos causas fundamentales: las de origen mecánico y las de origen inflamatorio.

De origen mecánico: Son las más frecuentes. Se deben a una alteración de las estructuras que forman la columna lumbar: la degeneración del disco vertebral que evita el contacto directo entre las vértebras de la columna, la aparición de artrosis en las vértebras lumbares, la existencia de osteoporosis, las malas posturas o una alteración de las curvaturas normales de la columna, son las causas más comunes del dolor lumbar.

Asimismo, la práctica deportiva sin un entrenamiento adecuado puede producir lumbalgia.
Sin embargo, otra causa conocida es el sedentarismo, es decir, puede afectar a quien pasa muchas horas sentado y no practica algún tipo de ejercicio físico.

Por eso, los médicos recomiendan, para evitar el mal, ejercitarse y fortalecer la musculatura de la espalda baja.

La práctica clínica también ha observado que determinados factores psicológicos, como la ansiedad, el estrés y la depresión pueden provocar dolores de la columna en general.

De origen inflamatorio. Tienen su origen en determinadas enfermedades que producen una inflamación de las vértebras, los tendones o de las articulaciones próximas.

Además de enfriamientos o malos movimientos, en el caso de las mujeres este malestar se relaciona con el período menstrual, cuando la musculatura, tendones y ligamentos de la cadera se encuentran más sensibles.

Asimismo, otras patologías no inflamatorias, pero que podrían causar lumbalgia, son las infecciones o los tumores malignos. Estos últimos son muy poco frecuentes.

Se manifiesta...


El dolor empeora al estar mucho tiempo de pie, o bien, cuando se mantienen posturas incorrectas de forma prolongada, como estar sentado con la pierna cruzada. Cualquier posición que sobrecargue la columna, lo agudiza.

Muchas veces mejora al recostarse, dependiendo del tipo de lumbalgia.



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