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Robaron a equipo de BKB Denver

Incidente. Ocurrió hace dos años, pero las víctimas no han superado los traumas.

Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Afectados. El equipo masculino de baloncesto del Centro Educativo fue asaltado mientras hacía un viaje. Foto EDH

Wilfredo Salamanca
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La ilusión de conquistar la gloria deportiva fue opacada por el sufrimiento y humillación al que fue sometido el equipo masculino de baloncesto del Centro Educativo Denver de El Salvador, por parte de delincuentes guatemaltecos que actuaron como policías.

La conquista del campeonato local por 13 años consecutivos ha llevado a este grupo a defender los colores nacionales en certámenes de gran prestigio realizados en Centroamérica, México, Panamá e incluso Brasil.

Así, el 19 de noviembre de 2002, los deportistas se disponían a competir en el circuito de básquetbol profesional de Xoconusco, en Chiapas, México. El infortunio les sucedió en la carretera que une Retahuleu y Coatepeque.

El incidente

A eso de las 7:00 de la noche, el microbús en que se movilizaban se detuvo en una gasolinera en la salida de Mazatenango, con la intención de abastecerse de combustible y comprar algunos bocadillos.

Los movimientos del grupo los vigilaban varios policías desde un radiopatrulla estacionado ahí.

Por tener México como destino, los basquetbolistas optaron por no cambiar quetzales. Sin embargo, no pudieron comprar en el establecmiento, porque no les aceptaron pagar con dólares.

Al salir, uno de los jugadores se lamentó diciendo: “tenemos muchos dólares y no podemos comprar nada”.

Los agentes le escucharon, y se acercaron para orientarles sobre el tipo de cambio y para preguntarles cuánto dinero llevaban. Ingenuamente, algunos les dijeron la cantidad personal.

Retomaron el viaje, con la premura de llegar a la frontera de Tecún Umán antes de la medianoche. Intentaron acomodarse, aunque esto se les complicaba, debido a la altura del panameño que llevaban como refuerzo.

El resto se disponía a dormir o escuchar música.

Les separaba media hora desde la gasolinera. El automotor se desplazaba sobre un tramo oscuro y con pendiente.

De pronto, se atravesó un pick up con cinco hombres a bordo: dos en la cabina y tres en la cama, quienes comenzaron a disparar al aire para obligar a detener la marcha.

Al bajarse, golpearon al motorista y uno de ellos se apoderó del timón.

El resto rompió la puerta lateral y encañonó al equipo de jugadores. Mediante insultos y golpes, los obligaron a tirarse al piso del microbús.

Las indicaciones las daba un tipo a quien el resto llamaba “comandante”. La unidad fue conducida a un camino empedrado hasta detenerse en una planicie.

Curiosamente, los ladrones exigieron saber primero dónde estaba “el negro hijo de la gran...”, en referencia al basquetbolista panameño.

Uno a uno, y a fuerza de golpes, bajaran a sus víctimas, obligándoles a quitarse la camisa. Luego, les despojaban de todo.

Con las cintas de los zapatos los iban atando de pies y manos, y los ponían a besar la grama. Mientras, los bandoleros que seguían en el microbús robaban lo que estaba a su paso.

Con el botín en sus manos, se retiraron, no sin antes advertir a los basquetbolistas que no se movieran hasta después de tres horas. Desinflaron las llantas del microbús y las llaves de éste, las tiraron a los arbustos.

Pasados unos minutos en incentidumbre, a eso de la medianoche, el director del Denver, Mario Antonio Aguilar, comenzó a nombrar a sus deportistas. Sintiéndose impotentes, lograban responderle: “presente”.

Por parejas se pusieron de espalda para intentar desatarse. Entre la lágrimas, realizaron una oración y emprendieron la salida. A dos kilómetros, les detuvo un radiopatrulla. Irónicamente les preguntó si habían sido asaltados. Por temor, dijeron que no.

Nunca presentaron denuncia

• Carlos Vigil
Jugador
Son policías
“La estrategia de ellos (delincuentes guatemaltecos) es causar pánico cuando disparan al aire libre e insultan a sus víctimas. Por la forma de actuar, creo que son policías o con instrucción militar”.

• René Montalvo
Entrenador
Traumatizante
“Padezco de claustrofobia. Es tremendo estar tendido en el suelo y no poder respirar. Por fortuna, superamos el miedo y ganamos el campeonato al que íbamos a México”.

• Nelson Saravia
Kinesiólogo
Les ayudó la fe
“Dimos gracias a Dios en medio de la desgracia. Pensamos que moriríamos lejos y que pasarían varios días hasta encontrarnos. Nuestro pensamiento se concentraba en nuestra familia”.

• Abilio VadÍo
Basquetbolista
Superaron miedo
“El juego nos ayudó a vencer el temor. No pusimos la denuncia, porque nos amenazaron. Además, temíamos que regresar por la misma ruta y varias veces tenemos que viajar por Guatemala”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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