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Desorden vial: un mal eterno

Centro capitalino. Cinco arterias son las más congestionadas por la mala distribución de las rutas de buses. Los ciudadanos se desesperan por los problemas que les ocasiona el caos.

Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Trabazones. Los buses y microbuses no cuentan con el espacio adecuado para circular en la Calle Rubén Darío. También realizan paradas no autorizadas. Fotos EDH

Alejandra Dimas
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Conforme pasan los años, el atravesar las principales calles del centro de la capital se está volviendo una tarea mucho más difícil y tediosa para todos los salvadoreños.

Vías como la 1a., 4a. y 8a. calles Poniente, Rubén Darío, avenidas España y Cuscatlán, Bulevar Venezuela y Alameda Juan Pablo II son cada vez menos intransitables, especialmente a determinadas horas del día.

Una dura travesía que tienen que soportar vehículos particulares, transporte colectivo y peatones.

Metas. Varias rutas han creado terminales en el centro. Fotos EDH

Por si fuera poco y sin importar la estrechez de las arterias, algunas líneas de microbuses han creado metas terminales en calles de bastante tráfico, las cuales son utilizadas como despachos para sus rutas.

Algunas de las arterias denunciadas por la ciudadanía por la persistencia de ese problema son la 4a. y 8a calles Poniente, debido a los microbuses de la ruta A-1, que viajan a Olocuilta y Cuyultitán, del departamento de La Paz.

Estos puntos causan mayores embotellamientos y ponen en riesgo la vida humana, ya que cuando entran y parten de sus estaciones para subir o bajar a los usuarios, estacionan sus unidades en medio de la calle.

Malestar general

Violan ley. Es común que se queden atravesados en la vía. Fotos EDH

Los conductores de autos particulares entrevistados califican al problema como “horrible”, ya que, según dijeron, no termina en una sola cuadra de congestionamientos, sino que alcanzan hasta las “cinco o seis calles saturadas de automotores, buses y microbuses”.

Incluso, hasta las personas tienen que lidiar con las máquinas y pelearse el derecho de vía como si fueran carros, incluso en las zonas en donde están pintadas las franjas blancas que indican el paso peatonal.

José Larín, miembro de la Comisión de Transporte de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, opina que el incremento de ventas en las orillas de las calzadas, las que poco a poco han ido ganando más espacio, obstaculizan la fluidez de vehículos y la circulación de personas.

Los ciudadanos, al no contar con aceras, puesto que algunos locales comerciales también ocupan más de la mitad del tramo de ellas, se ven obligados a bajar a la pavimentada para movilizarse, corriendo el peligro de ser atropellados por los autos.

Obstaculizan. Las vías capitalinas son ocupadas principalmente por el transporte colectivo. Fotos EDH

Otra de las quejas de los conductores es que los buses, en particular los microbuses, hacen paradas en lugares no autorizados, empeorando el caos en horas pico.

Los afectados manifiestan que los motoristas suelen dejar sus unidades atravesadas hasta por más de 10 minutos en calles transitadas, como la Rubén Darío, 1a., 4a. y 8a. calles Poniente y Avenida España.

Antecedentes

Para José Larín, lo que está pasando actualmente es el resultado de haber cerrado “la arteria aorta del centro de la capital”.

Según dijo, en la década de los años 70, el entonces alcalde de San Salvador, Antonio Morales Erlich, del partido Demócrata Cristiano (PDC), autorizó convertir la Calle Delgado en zona peatonal. “Esto fue un grave error del funcionario”, indicó Larín.

La nomenclatura de la ciudad es una “gran cruz”, en donde el punto central parte de la Catedral Metropolitana. Desde ese lugar conocido como el kilómetro cero se comienza a contar la distancia que existe desde San Salvador hacia el occidente y oriente del país.

Una orientación que, dijo, data desde la época colonial, en la cual la Calle Delgado es la línea divisoria entre los cuatro puntos cardinales de El Salvador.

Haber bloqueado esa vía ha significado quitarle la respiración al centro del área metropolitana, ya que se interrumpieron las conexiones con el resto de las calles y avenidas.

Sin embargo, para Larín hay otras alternativas que si bien necesitan de algunas reformas viales y nuevas adaptaciones del comercio y la vivienda, podrían disminuir el problema actual.

Mencionó la creación de estaciones periféricas en las afueras de San Salvador para que las personas de otros municipios se trasladen hacia esos lugares como puntos de abordaje. También dijo que una solución radical es la instalación de trenes subterráneos o elevados.


No hay planes para otro reordenamiento vehicular

Para Eduardo Martell, Director de Tránsito, una buena señalización de las calles sería sólo un complemento para mejorar la fluidez del tránsito, pero no lo es todo.

Para él, existen factores que inciden directamente en la problemática: el número de unidades del transporte colectivo, las ventas de la calle y la educación vial de los peatones y conductores.

“Aprender a exigirnos a respetar las señales de tránsito sería un buen comienzo”, manifestó.
Según dijo, urge educar a la población en materia vial, ya que El Salvador ha sido calificado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), como el país en el primer lugar de América por muertes provocadas en accidentes de tránsito.

A pesar del aumento progresivo de nuevas unidades del transporte colectivo, Martell expresó que por el momento no cuentan con planes de reordenamiento automovilístico.

Informó que en 2002 se hizo una renovación del paso de rutas en el centro de la capital que en su “momento tuvo algún resultado”, y que es posible, pero a largo plazo, el estudio de otra modificación.

Proyecto que sigue pendiente

- En 2001, el Viceministerio de Vivienda reubicó la Terminal del Sur a la ciudad de San Marcos.
- Luego se llevaría a cabo el traslado de las demás estaciones de autobuses interdepartamentales.
- La medida era parte del Ordenamiento Integral del Sistema Metropolitano de Transporte Colectivo, pero aún no se lleva a cabo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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