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| Trabazones. Los buses y microbuses no cuentan
con el espacio adecuado para circular en la Calle Rubén Darío.
También realizan paradas no autorizadas. Fotos
EDH |
Alejandra Dimas
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Conforme pasan los años, el atravesar las principales calles del
centro de la capital se está volviendo una tarea mucho más
difícil y tediosa para todos los salvadoreños.
Vías como la 1a., 4a. y 8a. calles Poniente, Rubén Darío,
avenidas España y Cuscatlán, Bulevar Venezuela y Alameda
Juan Pablo II son cada vez menos intransitables, especialmente a determinadas
horas del día.
Una dura travesía que tienen que soportar vehículos particulares,
transporte colectivo y peatones.
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| Metas. Varias rutas han creado terminales en
el centro. Fotos EDH |
Por si fuera poco y sin importar la estrechez de las arterias, algunas
líneas de microbuses han creado metas terminales en calles de bastante
tráfico, las cuales son utilizadas como despachos para sus rutas.
Algunas de las arterias denunciadas por la ciudadanía por la persistencia
de ese problema son la 4a. y 8a calles Poniente, debido a los microbuses
de la ruta A-1, que viajan a Olocuilta y Cuyultitán, del departamento
de La Paz.
Estos puntos causan mayores embotellamientos y ponen en riesgo la vida
humana, ya que cuando entran y parten de sus estaciones para subir o bajar
a los usuarios, estacionan sus unidades en medio de la calle.
Malestar general
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| Violan ley. Es común que se queden atravesados
en la vía. Fotos EDH |
Los conductores de autos particulares entrevistados califican al problema
como horrible, ya que, según dijeron, no termina en
una sola cuadra de congestionamientos, sino que alcanzan hasta las cinco
o seis calles saturadas de automotores, buses y microbuses.
Incluso, hasta las personas tienen que lidiar con las máquinas
y pelearse el derecho de vía como si fueran carros, incluso en
las zonas en donde están pintadas las franjas blancas que indican
el paso peatonal.
José Larín, miembro de la Comisión de Transporte
de la Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, opina que
el incremento de ventas en las orillas de las calzadas, las que poco a
poco han ido ganando más espacio, obstaculizan la fluidez de vehículos
y la circulación de personas.
Los ciudadanos, al no contar con aceras, puesto que algunos locales comerciales
también ocupan más de la mitad del tramo de ellas, se ven
obligados a bajar a la pavimentada para movilizarse, corriendo el peligro
de ser atropellados por los autos.
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| Obstaculizan. Las vías capitalinas son
ocupadas principalmente por el transporte colectivo. Fotos
EDH |
Otra de las quejas de los conductores es que los buses, en particular
los microbuses, hacen paradas en lugares no autorizados, empeorando el
caos en horas pico.
Los afectados manifiestan que los motoristas suelen dejar sus unidades
atravesadas hasta por más de 10 minutos en calles transitadas,
como la Rubén Darío, 1a., 4a. y 8a. calles Poniente y Avenida
España.
Antecedentes
Para José Larín, lo que está pasando actualmente
es el resultado de haber cerrado la arteria aorta del centro de
la capital.
Según dijo, en la década de los años 70, el entonces
alcalde de San Salvador, Antonio Morales Erlich, del partido Demócrata
Cristiano (PDC), autorizó convertir la Calle Delgado en zona peatonal.
Esto fue un grave error del funcionario, indicó Larín.
La nomenclatura de la ciudad es una gran cruz, en donde el
punto central parte de la Catedral Metropolitana. Desde ese lugar conocido
como el kilómetro cero se comienza a contar la distancia que existe
desde San Salvador hacia el occidente y oriente del país.
Una orientación que, dijo, data desde la época colonial,
en la cual la Calle Delgado es la línea divisoria entre los cuatro
puntos cardinales de El Salvador.
Haber bloqueado esa vía ha significado quitarle la respiración
al centro del área metropolitana, ya que se interrumpieron las
conexiones con el resto de las calles y avenidas.
Sin embargo, para Larín hay otras alternativas que si bien necesitan
de algunas reformas viales y nuevas adaptaciones del comercio y la vivienda,
podrían disminuir el problema actual.
Mencionó la creación de estaciones periféricas en
las afueras de San Salvador para que las personas de otros municipios
se trasladen hacia esos lugares como puntos de abordaje. También
dijo que una solución radical es la instalación de trenes
subterráneos o elevados.
No hay planes para otro reordenamiento vehicular
Para Eduardo Martell, Director de Tránsito, una buena señalización
de las calles sería sólo un complemento para mejorar la
fluidez del tránsito, pero no lo es todo.
Para él, existen factores que inciden directamente en la problemática:
el número de unidades del transporte colectivo, las ventas de la
calle y la educación vial de los peatones y conductores.
Aprender a exigirnos a respetar las señales de tránsito
sería un buen comienzo, manifestó.
Según dijo, urge educar a la población en materia vial,
ya que El Salvador ha sido calificado por la Organización Panamericana
de la Salud (OPS), como el país en el primer lugar de América
por muertes provocadas en accidentes de tránsito.
A pesar del aumento progresivo de nuevas unidades del transporte colectivo,
Martell expresó que por el momento no cuentan con planes de reordenamiento
automovilístico.
Informó que en 2002 se hizo una renovación del paso de rutas
en el centro de la capital que en su momento tuvo algún resultado,
y que es posible, pero a largo plazo, el estudio de otra modificación.
Proyecto que sigue pendiente
- En 2001, el Viceministerio de Vivienda reubicó la Terminal del
Sur a la ciudad de San Marcos.
- Luego se llevaría a cabo el traslado de las demás estaciones
de autobuses interdepartamentales.
- La medida era parte del Ordenamiento Integral del Sistema Metropolitano
de Transporte Colectivo, pero aún no se lleva a cabo.

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