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| Juntos. La pareja Anthony y JLO estuvieron siempre
juntos. La segunda actuó con prodencia.. Foto
EDH |
Agencias
El Diario
de Hoy
vida@elsalvador.com
El estadio Ricardo Saprissa no lucía muy lleno. El viento soplaba
con fuerza. Las bufandas se movían en su dirección. Marc
Anthony lo retaba con sus propios movimientos.
La primera presentación del boricua en Costa Rica, la noche del
viernes, no fue tan concurrida, pero sí lo suficientemente caliente
para obviar el frío.
Vestido con un elegante traje oscuro y una camisa color mostaza, Marc
ofreció un show que desde el principio sonó a salsa y que
por supuesto Valió la pena (título de una de sus melodías).
Y mientras que él se entregaba por completo a sus fans ticas, su
esposa, Jennifer López, se conformaba con verlo desde lejos.
Ella lo acompañó en su visita, pero siempre se mantuvo detrás
del escenario, bailando y aplaudiendo con cada canción de Anthony.
Llamativo
Un excelente juego de luces y una banda de músicos complementaron
al cantante sobre el escenario. ¡Es un placer inmenso estar
aquí, felicidades, son un pueblo hermoso!, fue de las pocas
frases que salieron de boca de Marc.
En una tarima de 19 por 14 metros, más grande que las usuales utilizadas
en conciertos en ese país, interpretó algunos de sus éxitos
y parte de su más reciente disco Amar sin mentiras, que tiene 10
temas que van de las baladas, la salsa hasta el pop.
Una variedad que pasó por Ahora quien, Y hubo alguien, Hasta ayer,
Celos y Contra la marea, que corearon los asistentes.
Para realizar el concierto, los organizadores cumplieron algunas exigencias
básicas del artistas.
Pidió los periódicos USA Today, New York Times y dos locales,
así como quesos, bebidas energéticas, agua, bocadillos y
algunas cervezas, una mesa cubierta con un mantel blanco, un sofá
cómodo para tres personas y un espejo de cuerpo entero.
Además quería que los desayunos fueran típicos:
huevos, salchicha, tocino, también cereales, granola, nueces, pasteles,
yogurts, avena y fresas.

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