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| Mejor vida. Pintar caricaturas para venderlas
se ha convertido en una forma de superarse para Alex López,
un ex marero condenado por homicidio. Foto EDH
/ Julio Mejia |
Julio Mejía
El
Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com
De pintar
grafitos a hacer caricaturas infantiles. Lo primero lo llevó a
la cárcel, lo segundo le permite ganarse la vida. Alex Eduardo
López, de 25 años, cumple una condena por homicidio. Lo
cometió cuando pertenecía a la Mara 18.
Está arrepentido, abandonó la mara luego de ser condenado
y hoy, para ganar unos centavos, pinta caricaturas en madera que ha logrado
vender en diferentes mercados.
Es un ejemplo de superación que complace al director de la penitenciaría
de San Vicente, José Neftalí Menjívar. Hay al menos
37 peticiones sobre opciones de rehabilitación. Muchos internos
buscan la manera de rehacer su vida.
El caso de Alex es singular. Su esfuerzo por salir adelante es grande
y entre sus metas está la de encontrar la forma de borrar los tatuajes
que ensucian su piel y su vida.
¿Desde cuándo te dedicas a pintar caricaturas?
Tengo ya cinco años. Comencé a hacerlo en el penal de Ilobasco
al empezar a cumplir mi condena. Mis primeras pinceladas las hice en papel
y vi que me salían bien. Me quedé dibujando caricaturas
porque son sencillas, además el material con que se elaboran es
fácil de encontrar.
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Perfil
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Alex
Eduardo López nació el 6 de enero de 1979. Perteneció
a la Mara 18 donde le conocían como el Happy. Residía
en San Marcos, San Salvador, cuando fue condenado por un homicidio
agravado tentativo y homicidio doloso.
Ingresó a prisión el 27 de agosto de 1997 para cumplir
una condena de 22 años.
Dentro del reclusorio se retiró de las pandillas, aprendió
a pintar y trabajar madera.
Aprovecha el tiempo para estudiar bachillerato en el penal y confía
en lograr prepararse convenientemente para ganarse la vida al salir.
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¿Cómo haces para venderlas?
Vienen a traerlas desde el mercado La Tiendona, de San Salvador. Otras
las hago por encargo a tres y cinco dólares. Con eso le ayudo un
poco a mi familia, que me visita desde San Marcos. También logro
algunos clientes entre quienes visitan a mis compañeros de reclusión.
¿Cómo ven lo que haces los otros reos del penal?
Bueno, he enseñado este trabajo a algunos de mis compañeros,
varios han aprendido, pero no todos se atreven a hacerlas para la venta.
Algunos encuentran otras formas de ganar unos centavos, hace falta hacerlo,
porque afuera tenemos familia y adentro necesidades.
¿Continuarás promoviendo tus cuadros como manera de ganarte
la vida?
Si Dios me sigue regalando vida lo haré. Quiero cumplir mi pena
y ayudar a mi familia desde aquí y al salir. Además esto
me mantiene entretenido durante los duros días en prisión.
¿Qué te hizo retirarte de las pandillas?
Me retiré de la mara ya estando en el penal y fue aquí que
comprendí que estoy condenado por los problemas que uno se consigue
con los rivales, además eso no nos trae nada bueno.
¿Estudias ahora?
Sí, cuando estaba en la calle no tuve la oportunidad. Hoy estudio
primer año de bachillerato, espero graduarme y buscar una mejor
oportunidad de vida allá afuera al cumplir mi pena. Aquí
adentro, el que quiere superarse lo hace.
Aquí hay trabajo, estudio y otras oportunidades de salir adelante,
de estar listos cuando nos abran las puertas.
Cuando cumplas la pena, ¿qué piensas hacer con tu vida?
Especializarme más en la pintura , buscar un buen trabajo y de
ser posible poner un taller para jóvenes que quieran aprender un
oficio y de esta manera también ayudar a mi familia, que es de
escasos recursos económicos .
¿Mantendrías las metas de superarte al salir de la cárcel?
Si Dios me lo permite .
¿Si el Gobierno central impulsara más talleres en este
penal, ¿enseñarías el arte a otros?
Por supuesto, ya he comenzado con algunos, pero aún faltan talleres
adecuados y herramientas para esto. Sería interesante que se involucraran
más compañeros de celda mientras cumplen la pena.
¿Cómo piensas formar a los hijos que puedas tener?
Les daría la educación que yo no pude tener.
¿Tienes algún mensaje para quienes te rodean?
Sí. Quiero dar las gracias al sistema penitenciario por las oportunidades
que nos da para alcanzar la readaptación. Aún cumpliendo
una pena tenemos alternativas para superarnos. Quiero aprovechar para
buscar una mano amiga que me ayude a borrarme los tatuajes que tengo en
el cuerpo. Son huellas de un pasado que no puedo borrar con un pincel.
Espero que alguien sepa cómo ayudarme. Se lo voy a agradecer siempre.

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