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“No puedo borrar los tatuajes con mis pinceles”

A los 25 años cumple una pena de 22, por cometer un homicidio agravado. La reclusión le ha abierto puertas para superarse y comprender que ser un pandillero no le dejó nada bueno. Por el contrario, ha hecho del penal vicentino su mundo y su vida

Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Mejor vida. Pintar caricaturas para venderlas se ha convertido en una forma de superarse para Alex López, un ex marero condenado por homicidio. Foto EDH / Julio Mejia

Julio Mejía
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com


De pintar grafitos a hacer caricaturas infantiles. Lo primero lo llevó a la cárcel, lo segundo le permite ganarse la vida. Alex Eduardo López, de 25 años, cumple una condena por homicidio. Lo cometió cuando pertenecía a la Mara 18.

Está arrepentido, abandonó la mara luego de ser condenado y hoy, para ganar unos centavos, pinta caricaturas en madera que ha logrado vender en diferentes mercados.

Es un ejemplo de superación que complace al director de la penitenciaría de San Vicente, José Neftalí Menjívar. Hay al menos 37 peticiones sobre opciones de rehabilitación. Muchos internos buscan la manera de rehacer su vida.

El caso de Alex es singular. Su esfuerzo por salir adelante es grande y entre sus metas está la de encontrar la forma de borrar los tatuajes que ensucian su piel y su vida.

¿Desde cuándo te dedicas a pintar caricaturas?

Tengo ya cinco años. Comencé a hacerlo en el penal de Ilobasco al empezar a cumplir mi condena. Mis primeras pinceladas las hice en papel y vi que me salían bien. Me quedé dibujando caricaturas porque son sencillas, además el material con que se elaboran es fácil de encontrar.

Perfil
Alex Eduardo López nació el 6 de enero de 1979. Perteneció a la Mara 18 donde le conocían como “el Happy”. Residía en San Marcos, San Salvador, cuando fue condenado por un homicidio agravado tentativo y homicidio doloso.
Ingresó a prisión el 27 de agosto de 1997 para cumplir una condena de 22 años.
Dentro del reclusorio se retiró de las pandillas, aprendió a pintar y trabajar madera.
Aprovecha el tiempo para estudiar bachillerato en el penal y confía en lograr prepararse convenientemente para ganarse la vida al salir.

¿Cómo haces para venderlas?

Vienen a traerlas desde el mercado La Tiendona, de San Salvador. Otras las hago por encargo a tres y cinco dólares. Con eso le ayudo un poco a mi familia, que me visita desde San Marcos. También logro algunos clientes entre quienes visitan a mis compañeros de reclusión.

¿Cómo ven lo que haces los otros reos del penal?

Bueno, he enseñado este trabajo a algunos de mis compañeros, varios han aprendido, pero no todos se atreven a hacerlas para la venta. Algunos encuentran otras formas de ganar unos centavos, hace falta hacerlo, porque afuera tenemos familia y adentro necesidades.

¿Continuarás promoviendo tus cuadros como manera de ganarte la vida?

Si Dios me sigue regalando vida lo haré. Quiero cumplir mi pena y ayudar a mi familia desde aquí y al salir. Además esto me mantiene entretenido durante los duros días en prisión.

¿Qué te hizo retirarte de las pandillas?


Me retiré de la mara ya estando en el penal y fue aquí que comprendí que estoy condenado por los problemas que uno se consigue con los rivales, además eso no nos trae nada bueno.

¿Estudias ahora?

Sí, cuando estaba en la calle no tuve la oportunidad. Hoy estudio primer año de bachillerato, espero graduarme y buscar una mejor oportunidad de vida allá afuera al cumplir mi pena. Aquí adentro, el que quiere superarse lo hace.

Aquí hay trabajo, estudio y otras oportunidades de salir adelante, de estar listos cuando nos abran las puertas.

Cuando cumplas la pena, ¿qué piensas hacer con tu vida?

Especializarme más en la pintura , buscar un buen trabajo y de ser posible poner un taller para jóvenes que quieran aprender un oficio y de esta manera también ayudar a mi familia, que es de escasos recursos económicos .

¿Mantendrías las metas de superarte al salir de la cárcel?

Si Dios me lo permite .

¿Si el Gobierno central impulsara más talleres en este penal, ¿enseñarías el arte a otros?

Por supuesto, ya he comenzado con algunos, pero aún faltan talleres adecuados y herramientas para esto. Sería interesante que se involucraran más compañeros de celda mientras cumplen la pena.

¿Cómo piensas formar a los hijos que puedas tener?

Les daría la educación que yo no pude tener.

¿Tienes algún mensaje para quienes te rodean?

Sí. Quiero dar las gracias al sistema penitenciario por las oportunidades que nos da para alcanzar la readaptación. Aún cumpliendo una pena tenemos alternativas para superarnos. Quiero aprovechar para buscar una mano amiga que me ayude a borrarme los tatuajes que tengo en el cuerpo. Son huellas de un pasado que no puedo borrar con un pincel. Espero que alguien sepa cómo ayudarme. Se lo voy a agradecer siempre.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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