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Niños reciben oportunidades para trabajar con poco riesgo

La Paz. Quieren evitar que infantes trabajen en la zafra. Les brindan asistencia para que cultiven granos y hortalizas bajo riego. El plan ya inició

Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Preparados. Los menores, incorporados al programa, practican la siembra de maíz desde un tractor. La capacitación es formal y continua. Fotos EDH / Jesús Corvera

Jesús Corvera
El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com


Cortar caña es exponerse a lesiones, picaduras de insectos, mordidas de animales silvestres, cargar grandes pesos o herirse. Es una labor considerada de riesgo para los niños.

Pero son muchos los menores que lo hacen por la necesidad de ganar unos centavos. El ingenio Jiboa, la cooperativa Hoja de Sal y empresas privadas han encontrado una opción para dar a los niños la oportunidad de ganar dinero sin exponerse ni descuidar sus estudios.

Método


Ellos proporcionan capacitación, terreno e insumos para que un grupo de menores se dedique al cultivo de maíz y hortalizas en condiciones controladas y de bajo riesgo.
Juan Pablo Herrera, presidente del Injiboa, detalla que en Hoja de Sal, de Santiago Nonualco, capacitan a 50 niños en labores agrícolas.
Estos, según Lázaro Sotelo, presidente de la cooperativa, preparan la tierra para plantar maíz.

La fase actual de este programa se desarrolla en dos manzanas de terreno. Una es destinada a la siembra del grano y la otra a cultivar diferentes hortalizas.
El día que dedicaron a arar la tierra, cada niño recibió tres dólares de pago. El dinero que se obtenga de la venta del maíz plantado se destinará a quienes trabajan en el sistema, es decir los menores.

“No es un trabajo peligroso para los niños y lo hacen bajo supervisión”, expresó Sotelo.
El trabajo es incluso divertido para los pequeños que tienen la oportunidad de subirse a los tractores, de adquirir nuevos conocimientos y ganarse unos centavos.

El ingeniero Héctor Argueta, técnico del Ingenio detalló que como parte del programa, se reúnen con los médicos de la Unidad de Salud, docentes y padres de familia a fin de hacer conciencia sobre los problemas que provoca el hecho de que los niños trabajen en la zafra u otras actividades peligrosas.

Él destaca que en la zona de influencia del ingenio han trabajado cerca de 2 mil 300 menores y su intención es brindar al menos a una parte de ellos, la oportunidad de incorporarse a otras labores de menos peligro.

La empresa Monsanto brindó semilla de maíz y herbicidas para el plan. También insumos para siembra.

Entre los vecinos hay optimismo al saber que al menos una parte de los niños no se expondrán al trabajar.

“Ojalá que otros ingenios y empresas sigan este ejemplo”, comentó un pequeño agricultor al invitar a cooperativistas y dueños de propiedades a seguir el camino marcado por este programa a fin de ayudar a los menores de las zonas rurales.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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