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Comentando
En China peligra el milagro económico
La reforma política debe avanzar paralelamente a la reforma económica
para que China pueda resolver sus problemas monetarios, mejorar el rendimiento
del capital invertido en la Bolsa y asegurar un desarrollo completo.
Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
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James
A. Dorn*
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Washington.
(AIPE).- El infame rendimiento de la Bolsa china es indicación
clara del fracaso del socialismo de mercado y de la necesidad de instrumentar
reformas en cuanto a la propiedad de las empresas. Sin verdaderos dueños
de los activos y tasas de interés competitivas, el futuro del milagro
económico chino está en duda.
El aumento de la inflación, de cero a más de 5% en los últimos
meses, puede debilitar aún más su sistema financiero. El
Banco del Pueblo de China (BPC) ha estado utilizando controles para reducir
el crecimiento de los créditos, los cuales aumentaron en más
de 20% en 2003. En la medida que se restrinjan los créditos, aumentarán
las deudas incobrables.
La falta de mercados de capital libres y tasas de interés competitivas
obligó a China a aplicar medidas administrativas que en lugar de
estabilizar el sistema financiero lo han vuelto más inestable.
Si los bancos mantienen los intereses sobre los créditos por debajo
de la inflación, continuará aumentando la demanda de préstamos
y se acelerará la inflación.
La raíz del problema es que la política, en lugar del mercado,
determina el tamaño y la dirección de las inversiones en
China. Los intereses se fijan por debajo del mercado, causando una demanda
excesiva de fondos de inversión. Y esos fondos van, principalmente,
a empresas del gobierno, a través de bancos del gobierno. La corrupción
y la ineficiencia se vuelven inevitables bajo ese sistema.
El hecho de que la inflación está por encima de 5% indica
que hay demasiado dinero tras insuficientes bienes. Intentos de persuasión
o racionar el crédito no solucionan el problema. El BPC debe reducir
el dinero en circulación.
El control monetario es complicado, porque cuando fluyen dólares
a China el BPC tiene que comprar esos dólares con dinero nuevo
para mantener la tasa de cambio en alrededor de 8,28 por dólar,
para luego reducir el dinero en circulación en una cantidad similar,
de manera de evitar la inflación. Mientras más capital fluye
a China, más difícil resulta la esterilización
de esos fondos. Y si aumentan los intereses, atraerán más
capital, lo cual, a su vez, aumenta la presión sobre la tasa de
cambio.
El BPC no se puede dar el lujo de instrumentar medidas administrativas
para tratar de ocultar la causa real de la inflación y la distribución
de créditos es una mala manera de organizar los mercados de capital.
Si China quiere convertirse en un centro financiero internacional, inversiones
guiadas por el mercado deben reemplazar a las decisiones estatales y China
tiene que reconocer los límites de la política monetaria.
El BPC no puede fijar la tasa de cambio nominal y al mismo tiempo mantener
una política monetaria independiente para lograr la estabilidad
de precios, sin controles al capital. A la China le es cada día
más difícil hacer cumplir los controles de capital. Las
reservas ya pasan de los 500 mil millones de dólares. ¿Cuánto
más capital quiere Beijing invertir (desperdiciar) para mantener
la tasa de cambio?
China se beneficiaría eliminando los controles de capital, permitiendo
la flotación del yuan, instrumentando políticas monetarias
para lograr la estabilidad a largo plazo de los precios y permitiendo
que un mercado privado de capitales asigne los fondos.
El problema es que una amplia privatización de los mercados financieros
amenazaría el monopolio del poder del Partido Comunista chino.
¿Por qué la clase dirigente va a ceder su acceso privilegiado
al capital?
Aquellos que creen que la libertad del capital les llevaría al
caos no comprenden que los controles les niega a los chinos sus derechos
completos de propiedad, politizan las decisiones sobre inversiones y mantienen
el poder en las manos del Partido.
La reforma política debe avanzar paralelamente a la reforma económica
para que China pueda resolver sus problemas monetarios, mejorar el rendimiento
del capital invertido en la Bolsa y asegurar un desarrollo completo.
*Vicepresidente académico y especialista
en China del Cato Institute. © www.aipenet.com

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