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Evangelina
del Pilar de Sol *
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
En 1919 el diario socialista parisino L´Humanité
publicó una carta que dirigiera a su hijo el fundador del mismo,
Jean Jaurés, político, brillante orador y uno de los jefes
del Partido Socialista, asesinado en 1914.
Creo oportuno reproducirla:
Querido hijo, me pides justificación para eximirte de cursar
religión, un poco por la gloria de proceder diferente a tus condiscípulos
y otro por parecer digno hijo de un hombre que no tiene convicciones religiosas.
Ese justificativo no te lo enviaré nunca.
No es porque deseo seas clerical, porque en esto no hay peligro,
ni lo hay en que profeses las creencias que te expondrá el profesor.
Cuando tengas edad suficiente serás completamente libre para juzgar,
pero tengo empeño que tu educación y formación sean
completas. No lo serían sin un estudio serio de la religión.
Te extrañará este lenguaje después de haber
oído las declaraciones sobre este tema. Éstas son, hijo,
declaraciones buenas para arrastrar a muchos, pero están en pugna
con el más elemental buen sentido.
¿Cómo sería completa tu educación sin
un conocimiento suficiente de las cuestiones religiosas sobre las cuales
el mundo discute? ¿Quisieras tú, por ignorancia voluntaria,
no poder hablar sobre el asunto sin exponerte a soltar un disparate?
Dejemos de lado la política y veamos lo que se refiere a
los conocimientos que debe tener un hombre de cierta posición.
Estudias mitología para comprender la historia y civilización
de los griegos y los romanos y ¿qué comprenderías
de la historia de Europa y del mundo entero después de Jesucristo,
sin conocer de la religión que cambió la faz del mundo y
produjo una nueva civilización?
En el arte ¿qué serán para ti las obras maestras
de la Edad Media y de los tiempos modernos si no conoces el motivo que
las ha inspirado y las ideas religiosas que ellas contienen?
En las letras ¿dejarías de conocer a todos esos grandes
maestros como Bossuet, Lacordaire, De Maistre, Veuillot, y tantos otros
que se ocuparon exclusivamente de cuestiones religiosas como Cornaille,
Racine, Hugo, que debieron al cristianismo sus más bellas inspiraciones?
Si se trata de derecho, filosofía o moral, ¿puedes
ignorar la expresión más clara del Derecho Natural, la filosofía
más extendida, la moral más sabia y más universal?
este es el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau.
Hasta en ciencias naturales y matemáticas encontrarás
la religión: Pascal y Newton eran cristianos fervientes. Pasteur
probaba la existencia de Dios y decía haber recobrado, por la ciencia,
la fe.
Flammarion, astrónomo, se entrega a fantasías teológicas,
¿querrás tú condenarte a saltar páginas en
todas tus lecturas y estudios?
Hay que confesarlo, la religión está íntimamente
ligada a todas las manifestaciones de la inteligencia humana, es la base
de la civilización.
Es ponerse fuera del mundo intelectual y condenarse a una manifiesta inferioridad,
el no querer conocer una ciencia que han estudiado y que poseen en nuestros
días tantas inteligencias preclaras.
Hablando de educación, ¿es preciso para ser un joven
bien educado conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo
te diré que nada hay que reprochar a los que las practican fielmente,
y frecuentemente hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No
fijándonos, sino en la cortesía, en el simple savoir
vivre, hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones
y sentimientos de las personas religiosas.
No estamos obligados a imitarlas, pero sí por lo menos debemos
comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y
tolerancia que les son debidas. Nadie será fino, delicado, ni siquiera
presentable, sin nociones religiosas.
Convéncete, hijo, de que muchos tienen interés en
que los demás desconozcan la religión, pero todo mundo desea
conocerla.
En cuanto a la libertad de conciencia y otras cosas análogas, eso
es vana palabrería que rechazan los hechos y el sentido común.
Muchos anticatólicos conocen por lo menos medianamente la religión,
su conducta antirreligiosa, prueba de que han conservado toda su libertad.
Te sorprenderá esta carta hijo mío, pero precisa que
un padre diga siempre la verdad a su hijo. Ningún compromiso podrá
excusarme de esa obligación.
Este político izquierdista no supo los alcances dimensionales hacia
el bien que tendrían los sabios consejos a su hijo plasmados en
su carta, al publicarse ésta después de su asesinato.
Él, aunque aparente opositor a la religión, mediante el
sentido común concluye que la llegada de Jesús al mundo
no fue un evento fortuito en la historia, sino que un hecho único
que cambiaría el rumbo de la misma, cuya lógica explicación
sólo puede conducir a Dios.
Conocer nuestra religión católica, que data dos mil años,
es ser inteligente. Religión es el religamiento vertical de Dios
con el hombre.
Desear conocer a Jesús es tener el raciocinio que distinguió
a los grandes filósofos, matemáticos, físicos, escritores
y artistas mencionados por Jaurés, a quienes Jesucristo inspiró
entonces, tal como continúa y continuará inspirando a otros
siempre.
El sentido religioso que debe existir en Navidad está siendo destrozado
por el materialismo. Reflexionemos como los sabios, dándole al
Niño Jesús su debido sitio en nuestros corazones y nuestras
familias, el prioritario... ¡EL DE HONOR!
Feliz y santa Navidad.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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