|
Palabras
El ciervo del primer retoño
La paciencia, la perseverancia y el merecimiento, así como el deseo
vehemente, harán que todo llegue cuando tenga que llegar.
Publicada 20 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
|
|
Carlos
Balaguer
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
De la misma forma la misteriosa edad de las cosas del
mundo, de la flor y las estrellas, y de tu mismo deseo universal
hará que todo termine, cuando tenga que terminar...
Después de ello, por esa enigmática ley natural la vida,
todo volverá a empezar cuando el seco ramaje retoñe y surja
el brote nuevo de una nueva y virginal promesa cumplida.
Fue así como se derritió el último invierno y vinieron
los primeros ciervos a pastar. Desde los montes lejanos del Este, la última
primavera había llegado.
Era otra estación más por vivir, por volver a empezar. Y
como los primeros capullos y flores reventadas, así surgían
nuevas cosas en el alma de los montañeses.
Solos y errantes, como los mismos osos pardos, deambulando la tundra,
los solitarios nativos volverían a soñar y a cantar sus
himnos lejanos y sus cantos de gloria a sus antiguos dioses...
Solas y errantes, nuestras vidas también volverían a la
profunda noche a fin de llegar a la radiante nueva estación.
Alguna oscura locomotora iba dejando su humareda en los abismos, yendo,
como la vida misma, de estación en estación, de otoño
en otoño, de invierno en invierno, de primavera en primavera y
de promesa en promesa.
Porque así como el ciervo celeste comió la primera flor,
nosotros dijimos nuestra primera palabra de amor aquel día inaugural
de nuestras vidas...
(pintorbalaguer@hotmail.com)
Día a Día
La buena lectura
Leer libros, ensayos, fábulas,
narraciones, fragmentos de obras, biografías cortas y pasajes de
los clásicos es parte importantísima de la formación
de niños y jóvenes.
La lectura desarrolla la capacidad de pensar en abstracto, la imaginación
en general, el sentido del lenguaje y la capacidad de apreciar la belleza
literaria.
Con la lectura los educandos aprenden a expresarse bien, dando a las cosas
el nombre que les corresponde, en lugar de la estrechez intelectual del
volado.
La buena lectura ayuda a la persona a salir mental y espiritualmente de
la aldea, y por la aldea debemos entender no sólo la física
sino también la síquica.
Hay individuos que nacen, viven y mueren sin sobrepasar los linderos de
su aldea, aunque ésta se encuentre en un barrio de Nueva York.

|