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Familias recibieron casas en comunidad

Usulután. El proyecto fue posible gracias a Fusai y Suecia. Las viviendas cumplen normas de seguridad básicas tranquilidad

Publicada 19 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Listas. Las edificaciones de la comunidad inaugurada ayer fueron decoradas con papel y vejigas por sus nuevos dueños. Fotos EDH/Norfa Marquez


Norfa Márquez

El Diario de Hoy
elpais@elsalvador.com


Delmi Liseth López, de 24 años y madre de tres niños, vivía hasta el jueves en una casa modesta, de láminas y plástico.

Ahora esa vivienda es parte de su pasado, pues fue beneficiada por la Fundación Salvadoreña para el Apoyo Integral (Fusai) con una vivienda en la Colonia Brisas del Pacífico, de Usulután.

Fueron 230 casas, cada una con una área construida de 28 metros cuadrados, las que entregaron ayer en la cabecera departamental y Ozatlán, como parte del proyecto de viviendas destinadas a familias de escasos recursos.

“Ahora tengo casa y podré darle un techo seguro a mis hijos”, manifestó la mujer al recibir las llaves de su vivienda.

Al igual que ella, centenares de personas se alegraron por este verdadero regalo de Navidad.

Dirigentes de Fusai entregaron 130 casas permanentes en esta cabecera y 100 en Ozatlán.
Al acto de inauguración asistió, en representación del Ministerio de Relaciones Exteriores, Janira de Cruz, además de centenares de personas favorecidas.

Seguras. Las estructuras son firmes y uniformes. Fotos EDH/Norfa Marquez

Detalles

Francisco Mancía, jefe del Centro de Capacitación San Andrés, representante de Fusai en Usulután, declaró que gracias al esfuerzo de muchos, en especial de la Embajada de Suecia en Guatemala, es posible el proyecto.

La Colonia Brisas del Pacífico se empezó a construir el 9 de agosto de este año y finalizó hace pocos días.

Fue hecha para personas pobres y el único requisito que se les exige es que habiten las viviendas.

La comunidad está rodeada de zonas verdes con frutales y cuenta con escuelas, tiendas cercanas e iglesias.

Ramón Arturo Hernández, de 58 años, vive con su esposa y tres hijos en el sitio. Agradeció a Fusai y a Suecia por la ayuda brindada y confió en que los beneficiados sepan cuidar las propiedades.

Él, como muchos otros, considera que al tener hogares dignos y seguros, se garantiza el desarrollo de las familias favorecidas con las obras.



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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