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El salvador en perspectiva
La democracia está en los hechos

La actuación de Putin demuestra lo frágil que es la democracia y debería servir de lección a todos para evitar los errores que se cometen con el abuso de las elecciones y la propaganda.

Publicada 19 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Mario Rosenthal*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Amenazar con protestas callejeras, desorden civil, agitación social y chantajear al gobierno, impidiendo la aprobación del presupuesto nacional si no acceden a sus demandas no es democracia, sino rebelión.

El hecho de que existen representantes de partidos políticos en la Asamblea libremente electos no quiere decir que se está viviendo la democracia. Más que todo si un partido está fundamentado en el comunismo.

No hay que perder de vista que la legalidad, ética y justicia del sistema comunista no son lo que se observa en el mundo occidental en que vivimos.

A los ojos del dirigente comunista, todo lo que se presta para defender y propagar su ideología es lícito. Basado en la firme convicción de que todo es lícito, millones han muerto para imponer y mantener el sistema.

Se puede argumentar que eso es cosa del pasado, de los tiempos de Stalin antes de la Segunda Guerra Mundial, pero si las apariencias han cambiado en el fondo todo es igual.

Hay evidencia de que el Presidente Vladimir Putin, en quien el Occidente ponía sus esperanzas de que fortalecería la democracia, está intentando imponerse como un dictador del Siglo XXI. Ha intervenido en las elecciones en Ucrania, con trágicos resultados, y en otros estados de la extinta Unión Soviética.

Los comentaristas de asuntos rusos ya están especulando si Putin, que fue reelecto una vez, buscará quedarse en el poder en 2008, cuando su presente período presidencial termine.

Unos temen que, si logra un tercer período, estará tan fuerte que se volverá un nuevo dictador y manipulará el manso Congreso ruso para que le nombre presidente vitalicio. Está removiendo todos los elementos de la oposición. Los liberales rusos están decepcionados y han progresado poco.

En realidad Putin, aunque ha despertado dudas en el extranjero, es muy popular internamente. Esto, de acuerdo con algunos comentaristas, se debe a su total control de televisión y la muy reducida libertad de prensa que existe en Rusia y sus satélites.

Según la revista The Economist, Putin es más autoritario que demócrata y sus acciones desde que fue electo en 2000 lo atestiguan.

No obstante, después del caos del régimen de Yeltsin, a quien sucedió, muchos esperaban que por lo menos pondría su casa en orden, imponiendo el respeto a la propiedad privada y la observancia de la ley, y que con el tiempo estos conceptos permitirían que se estableciera una democracia liberal.

Estas esperanzas indujeron a muchos dirigentes de Europa Occidental a extender la mano amistosa hacia Putin y hacer caso omiso a los abusos de los derechos humanos y falta de libertad de prensa, no obstante la ruinosa experiencia que tuvieron durante el régimen de Yeltsin.

En 2001 hasta el Presidente George W. Bush, después de una reunión con Putin, declaró que era un hombre franco y digno de confianza. Hace poco Mr. Bush dijo que libertad y respeto a la ley caracterizaba el régimen de Putin, pero cuando el Duma eligió a Putin con un voto de dos tercios a su favor y su persecución y cierre de los pocos medios de información y dominio absoluto de la televisión, agregada a su intervención en la elecciones en Ucrania, que fueron canceladas por el tribunal electoral que Putin domina, porque la oposición a Putin ganó y serán repetidas en el futuro próximo.

Esto deja la economía como el único campo en que existe esperanza para la libertad. Está fuerte y vigoroso desde que Putin está en el poder, pero esto se debe, más que todo, a la suerte que ha elevado el precio del petróleo.

Aún aquí la mano de Putin empaña las esperanzas. El caso más notorio es de la petrolera Yukos, que ha sido intervenida y sus dirigentes encarcelados, y se cree que será expropiada por Putin y que pasará a manos del monopolio estatal.

La actuación de Putin demuestra lo frágil que es la democracia y debería servir de lección a todos para evitar los errores que se cometen con el abuso de las elecciones y la propaganda.

*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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