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Comentando
Frenos y catalizadores de la economía

Con respeto me permito aquí la sugerencia de que si el lector es de los que deciden sobre las compras o los pagos asuma su responsabilidad y en lugar de “ser freno” se convierta en “un catalizador” de nuestra economía.

Publicada 19 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Pedro Roque*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

Partiendo de que nuestra economía no “se mueve” como algo extraño y ajeno a nosotros, sino que somos nosotros quienes “la movemos”, al final, es nuestra forma de entender los negocios y nuestras conductas las que sirven de frenos o de catalizadores de nuestra economía.

“Freno” es algo o alguien que “retiene”, y “catalizador”, algo o alguien que “favorece o acelera” un proceso.

Charlando con varios empresarios en la recepción de la Cámara Oficial de Comercio Española sobre cómo estamos terminando 2004 y cómo iniciaremos 2005, el resumen es que las cosas no están tan bien como podría concluir un extranjero al ver, por ejemplo, las grandes cantidades de publicidad que vienen en los medios y que en tan poco tiempo se inauguran centros comerciales.

Resumiendo la conversación, amena, divertida y sincera, hablamos de la “cultura salvadoreña” de incumplimiento de las leyes, los reglamentos, a los acuerdos y documentos firmados. Por ejemplo, al prometer cómo será una obra, aseguran que tendrá “calidad”, y cuando las cosas no están bien, sencillamente empiezan a buscar excusas y culpables: O fue el trabajador o el proveedor o incluso el cliente. Y entre excusa y excusa, muchas cosas quedan mal hechas y posiblemente mal cobradas. O se consigue cobrar a la fuerza y luego es el cliente quien se queda con más gastos para quitar las famosas “galladitas”.

El segundo tema fue la cultura de “posponer y posponer”. Tanto, que uno comentó, que nuestra Asamblea quizás sea la que bate el récord en el mundo de posponer decisiones importantes para el país. Por ejemplo, en el tema de los buses, que son un verdadero peligro para la sociedad.

Hablamos de presupuesto nacional y cómo, de nuevo, las discusiones y la politización generan incertidumbre en las empresas y en la población sobre el inicio de 2005, sabiendo y entendiendo que el Gobierno es el más grande comprador. Continuamos tratando la mala costumbre de los “presupuestos y precios inflados”, porque aquí todo el mundo pide rebajas o descuentos a cambio de nada.

Decía alguien que por una artesanía que le pedían US$30, la terminó comprando en 8… Lo cierto es que vivimos en un mundo donde no se sabe “cuánto en la realidad” valen las cosas, y el precio final depende del atrevimiento del cliente al solicitar una rebaja.

Y qué hacemos con la cultura y la subeconomía de los “quedan”. He visto “quedan”, dice otro, sin número y sin fecha y otros, que sencillamente dicen “se avisará”.

Con grandes organizaciones empresariales, instituciones gubernamentales o autónomas, e incluso empresas multinacionales, sucede que solicitan servicios a pequeñas o medianas empresas que los contrata un departamento sin tener autorizadas las órdenes internas de compra y resulta, que después de recibirlos, inicia el calvario del cobro del servicio.

Cuando se presenta la factura, responden que tomaron el servicio “pensando” que la orden de compra “saldría” pronto y al presentarse el cobro, dice el empleado o el funcionario que como sus “políticas y procedimientos no les permiten que una factura tenga fecha anterior a una orden de compras, tienen que esperar dos semanas al trámite interno y que ya le avisarán para que cambie la fecha de la factura y que cuando la traiga, le dará un “quedan”, como si de un favor personal se tratara.

Si se trata de desorden administrativo interno, transmiten los efectos económicos a los proveedores y, si se trata de artilugios burocráticos para alargar los pagos, transfieren sus problemas a los proveedores, que por falta de liquidez también se los transmiten a sus proveedores.

Pero volviendo al título y habiendo comentado algunos de los frenos, cuáles serían los catalizadores o aceleradores de la economía.

Yo creo que lo primero debiera ser sacar del mundo de los negocios grandes, medianos y pequeños, los famosos “quedan”, pues para lo único que sirven es para alargar los pagos y generar falta de liquidez. El segundo sería erradicar de nuestra cultura de negocios, inflar los precios por las rebajas que el cliente va a pedir y así evitar entrar en un “tira y afloja” que sólo alarga el plazo de realización de la compra y que incluso genera a veces equivocaciones y pérdidas a los proveedores.

El tercer catalizador sería asumir los compromisos de pago y entender que si no se paga a tiempo, también se retrasa el pago a terceros que están en la cadena de aprovisionamiento.

Aprobar el presupuesto lo más pronto posible será un gran catalizador, pues todas las empresas que le proporcionarán nuevos servicios al Gobierno, como el más grande comprador de El Salvador, están indecisas sobre si empezarán a tiempo.

Es necesario, además, reorientar la cultura de los empleados y funcionarios que alimentan su ego alargando innecesariamente los pagos a los proveedores y haciéndoles llegar hasta diez veces por la misma factura. No comprar servicios si no se tiene la autorización interna para hacerlo, ahorrará muchos desperdicios de tiempo y desgaste motivacional entre las partes.

Con respeto me permito aquí la sugerencia de que si el lector es de los que deciden sobre las compras o los pagos asuma su responsabilidad y en lugar de “ser freno” se convierta en “un catalizador” de nuestra economía.

Pero al margen de todo lo anterior, quiero desearles a todos los lectores una feliz Navidad y que sus “quedan” no se “queden” para el año entrante. Convirtámonos en catalizadores y movamos nuestra economía.

*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.

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