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Pólvora, una fiesta que es tradición

Festejo popular. Antaño, reventar cohetes era una práctica común en las fiestas de los pueblos y ligada a celebraciones religiosas, pero hoy se ha vuelto una costumbre navideña

Publicada 18 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Un fenómeno reciente
Desde que la pólvora china llegó al continente, a principios del Siglo XX, se uso se ha popularizado en las clases más bajas. La renovación es constante Fotos EDH

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Alguna vez se ha preguntado de dónde viene la costumbre de reventar los cohetes en Navidad.

Los libros de historia no tienen registros ni tampoco hay documentos que describan el uso de los cohetes para celebrar el nacimiento del niño Jesús y la finalización del año.
El Diario de Hoy consultó a un experto en el tema. El Dr. Ramón Rivas, decano de la Escuela de Antropología y Cultura de la Universidad Tecnológica, explica que algunos relatos sostienen que estos productos pirotécnicos aparecieron en el continente con la llegada de los españoles.

“Inicialmente sólo se ocupaban para celebrar las fiestas de los pueblos, las cuales eran en honor de un santo o virgen”, detalló el experto.

En este sentido, era común reventar los llamados cohetes de vara, de gran estruendo.
Esa necesidad que tienen las personas de hacer ruido para festejar un acontecimiento importante se refleja hoy en un refrán popular: “No hay fiesta sin cohetes”.

Con el paso del tiempo, este hábito evolucionó y los cohetes se convirtieron en objeto de celebración más allá del ámbito religioso. También se utilizaron en casamientos, bautizos y primeras comuniones. “Se fue convirtiendo en una fiesta social”, explicó Rivas.

El experto opina que este tipo de festejos está asociado a la condición económica que los antiguos pobladores tenían a final de año.

Era tiempo de la cosecha y de recoger todo lo sembrado en el período (frijol, maíz, café, algodón).

“Había dinero y la gente quería celebrarlo con ruido y cohetes”, agregó el decano de la UTEC.
Hoy en día, la costumbre de reventar petardos también guarda relación con el nivel económico de las personas.

De hecho, un estudio de tres años, realizado por Ramón Rivas, revela que las personas con mayor grado académico compran menos pólvora y le dan más importancia a otro tipo de celebración.

“Les preocupa más la cena, lo que van a comer, a beber, a decorar la casa o invitar a los amigos”, describió.

Curiosamente, las personas con un nivel de estudios más bajo gastan más en pólvora, aunque para ello hagan uso del dinero previsto para otras necesidades, como alimentación y educación.

Esto explica por qué la quema de cohetes se ha vuelto una fiesta del pueblo.

Muestra de valor


Muchas personas asocian el tamaño de los productos pirotécnicos que queman con la valentía de las personas.

En opinión del especialista, este fenómeno podría demostrar varias cosas. Una de ellas es crear miedo ante los demás.

También, la pretensión de querer demostrar cierto estatus. “Si compro más cohetes, es porque tengo más plata que el vecino”, ejemplificó Rivas.

Cuando a esto se le agrega el componente de bebidas alcohólicas, el fenómeno puede tener consecuencias graves. De igual forma que cuando se hacen disparos al aire.
El antropólogo ve en este aspecto una forma de demostrar el poder sobre los demás, en un momento en que la persona ha perdido el control de sí misma.


Sólo para pequeñas celebraciones
- Como todo en la vida, la forma de festejar con pólvora ha cambiado. Los cohetes de vara han sido relegados a las fiestas de pueblo.

- Hace 75 años, la pólvora china hizo su aparición en El Salvador.
- La personas se maravillaron ante el nuevo espectáculo, que ofrecía luces, formas y colores.
- Los cohetes de vara quedaron relegados a las fiestas de los pueblos donde surgió la tradición.
- La nueva pólvora era propia de festejos de grandes ciudades y considerada como “una celebración de lujo”.
- Para el antropólogo Rivas, “lo que comenzó como un proyecto de alegría y regocijo se transformó en una tradición en la medida en que se va interiorizando en el ser humano”.

1815 1920 1930

Los registros mencionan la celebración con ruido en España. Tardaría en llegar hasta Centroamérica.

Las celebraciones en la región se hacían con cohetes de vara y eran, sobre todo, de carácter religioso.

Las actividades festivas en el país incorporan la conocida pólvora china. El fenómeno se hace popular.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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