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Paralelismo
Venezuela y Ucrania: la nueva oligarquía
En Ucrania, un gobierno corrupto, ha estado entregando a los ex burócratas
comunistas el control de las empresas y, lo mismo que en Rusia, los
nuevos empresarios se están enriqueciendo rápidamente.
Publicada 18 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
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Miami.
(AIPE).-
Carlos Ball
El Diario de Hoy
editorial@
elsalvador.com
Siento especial simpatía por Viktor Yushchenko, el economista liberal
y ex presidente del Banco Central de Ucrania, a quien le están
tratando de robar la elección. Su esposa, Kateryna Chumachenko,
en los años 80 trabajó en la Casa Blanca bajo el Presidente
Ronald Reagan y también en el Departamento del Tesoro. Ambos son
valientes defensores del libre mercado, la sociedad civil, el Estado de
Derecho y gobiernos limitados. Esas instituciones fundamentales son inaceptables
para las oligarquías.
En Ucrania funciona una ley mordaza como la que acaba de promulgar Hugo
Chávez en Venezuela, por lo cual la campaña de Yushchenko
no fue cubierta por los medios.
Unos 2,8 millones de votos fueron falsificados. A observadores independientes
se les negó el acceso a los centros de votación. Y apenas
se anunció la victoria del primer ministro Viktor Yanukovich,
Vladimir Putin le felicitó públicamente, de manera no muy
diferente a como Jimmy Carter hizo con Chávez, a raíz del
masivo fraude en el referendo revocatorio del 15 de agosto.
En Ucrania, un gobierno corrupto, ha estado entregando a los ex burócratas
comunistas el control de las empresas y, lo mismo que en Rusia, los
nuevos empresarios se están enriqueciendo rápidamente
a costa del pueblo.
El paralelismo con Venezuela es impresionante. Mientras se ha disparado
el número de venezolanos que viven bajo el nivel de pobreza extrema
desde que Chávez ocupa la presidencia, un grupo selecto de empresarios
venezolanos está haciendo más dinero que nunca, lo cual
ofrece una explicación creíble respecto al misterioso asesinato
del fiscal Danilo Anderson, el 18 de noviembre.
El fiscal Anderson había sido encargado de perseguir judicialmente
por rebelión civil a unos 400 destacados venezolanos
considerados enemigos del régimen, porque asistieron a la toma
de posesión del gobierno de Pedro Carmona, en abril de 2002, que
duró menos de 48 horas. Como suele suceder en Venezuela, no
eran todos los que estaban y algunos que no estaban sí los
consideran enemigos.
Según fuentes generalmente confiables, algunos de estos enemigos
se han plegado al gobierno de Chávez, pero Anderson no estaba haciendo
caso a las instrucciones de dejarlos fuera, mientras que otros estaban
supuestamente negociando el pago de 200 mil dólares para evitar
un juicio contra ellos.
Carlos Herrera, concejal de la capital y amigo de Anderson desde que tenían
15 años, declaró a la prensa venezolana que un sector
del Gobierno estaba presionando al fiscal, Danilo Anderson, para que no
imputara a unos banqueros y empresarios. Según Herrera, el
vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, está en
contra de la persecución de ciertos banqueros que iban a
hacer un gran negocio con el Gobierno Nacional.
Tanto en Ucrania como en Venezuela, el régimen controla el parlamento,
mientras que el sistema judicial se utiliza para atemorizar y aplastar
a los disidentes. Los empresarios tienen la alternativa de ver la destrucción
de sus compañías o de plegarse a los poderosos y multiplicar
sus ganancias, mientras que aquellos no dispuestos a vender el alma al
diablo emigran o se exponen a caer víctimas de alguno de los cada
día más frecuentes tiroteos, justificados de inmediato por
las autoridades al encontrar la policía política
armamentos y bombas en las casas y haciendas de los muertos.
La diferencia es que las terribles noticias de Ucrania están en
todos los noticieros de la televisión y en la primera página
de los diarios más importantes del mundo.
*Director de la agencia AIPE y académico
asociado de Cato Institute. © www.aipenet.com

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