elsalvador.com WWW
Portada Nacional El País Deportes Metro Negocios Editorial RUZ Vida Internacionales Por el mundo

Comentando
El Frente que ya no es

A lo largo del proceso los comunistas maniobraron de manera descarada para cargar los dados a su favor. Tanto las reglas del juego como los procedimientos electorales inclinaron la balanza para ventaja de los suyos

Publicada 17 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Carlos A. Rosales*
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

La lógica electoral parece no calar en el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Los resultados adversos obtenidos por la ex guerrilla en los comicios presidenciales de marzo no hicieron mella alguna en el control hegemónico que ejercen los más radicales del partido.

En efecto, los procesos internos de noviembre y diciembre de este año para elegir a la dirigencia han consolidado el poder de los antiguos miembros del extinto Partido Comunista salvadoreño. Al mismo tiempo, cualquier esfuerzo de renovación y autocrítica fue rechazado de tajo por la nomenclatura estalinista.

No es para menos. Desde su incorporación a la legalidad después de los Acuerdos de Paz de 1992, la historia del FMLN ha sido de agrias disputas internas. Las profundas diferencias de visión revolucionaria en su seno provocaron la primera escisión del partido en 1994. Los más emblemáticos dirigentes de las organizaciones militares del flamante partido de izquierda fueron purgados sin mayores contemplaciones.

Cinco años más tarde, la candidatura presidencial de otro reconocido ex comandante fue poco menos que boicoteada por los más dogmáticos dirigentes del FMLN. Esa derrota electoral de 1999 marcó la pauta para que estos últimos se tomaran el poder. Dos años después, el mismo ex candidato fue purgado junto a otros correligionarios en el afán de mantener la “pureza ideológica” del partido.

Otros dirigentes que se habían identificado con una visión “renovadora” del partido han corrido la misma suerte. Poco a poco, los principales líderes de las cinco organizaciones que originalmente conformaron el FMLN han sido sistemáticamente separados del partido. En esencia, el FMLN no sólo dejó de ser un frente, sino que también dejó de ser el Frente que los Acuerdos de Paz convirtieron en partido político.

Pleitos viscerales como el del FMLN no son accidentales en la izquierda. Al contrario, la historia ha demostrado que los izquierdistas suelen tener enemigos más acérrimos entre sus propias filas que entre sus rivales ideológicos.

Lo que ha ocurrido en el FMLN desde 1992 tampoco ha sido un hecho aislado de su historia. En su análisis sobre la izquierda después de la caída del Muro de Berlín, titulado Utopía desarmada, Jorge Castañeda observó que las pugnas internas en el FMLN de mediados de la década de los ochenta fueron de las más cruentas de toda la experiencia latinoamericana.

El fracaso en la conformación de un “poderoso frente de masas” en los años setenta dio lugar a la fundación de lo que Carlos Rico Mira describe en sus memorias En silencio tenía que ser, como “cinco dedos de una mano que se cerró como un puño, pero que jamás perdieron su individualidad”. Así, el FMLN nació en 1980 como una coalición estratégica de cinco agrupaciones revolucionarias profundamente fraccionadas por diversas perspectivas ideológicas.

Después de doce años de purgas y conflictos, los sucesores del Partido Comunista salvadoreño han logrado consolidar su hegemonía en el partido. Es así que ideológica y programáticamente, no había diferencias sustanciales en los planteamientos de los candidatos para dirigir al FMLN en la contienda interna. Lo que estaba en juego era el relevo generacional del liderazgo y algunos enfoques tácticos sobre el accionar político del partido.

A lo largo de todo el proceso los comunistas maniobraron de manera descarada para cargar los dados a su favor. Tanto las reglas del juego como los procedimientos electorales inclinaron la balanza para ventaja de los suyos.

“Soy comunista y nunca lo he negado”, admitió Schafik Handal, líder histórico del FMLN. El septuagenario dirigente no debe preocuparse, los salvadoreños siempre lo hemos sabido.
(Publicado en La Opinión, de Los Ángeles, el 10 de diciembre de 2004).
*Secretario Particular de la Presidencia de la República.


elsalvador.com WWW