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Piden agua potable y sanitarios limpios

Soyapango. La Comunidad Duarte Meléndez asegura que las letrinas están sucias desde hace dos años

 

Publicada 16 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Expuestos a enfermedades. Con frecuencia, los niños y niñas de la zona se quejan de dolores de estómago. Foto EDH

Susana Díaz
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Los habitantes de la Comunidad Duarte Meléndez, ubicada en el kilómetro seis y medio del Bulevar del Ejército, solicitan que alguna institución supervise las condiciones de higiene en la zona.

Los afectados manifiestan que en el sector hay 16 galeras con ocho fosas cada una. “Todos son públicos, porque no hay espacio dentro de las viviendas para tener un sanitario privado”, explican.

Nohemy Rivas, afectada, dijo que hace mucho tiempo los mismos vecinos los limpiaban una vez al año, pero ahora tienen dos años de no hacerlo.

Además, ella debe soportar el mal olor, ya que reside a cuatro metros del lugar.
“Los niños son los que están más expuestos a las enfermedades, porque juegan por todos lados. Siempre presentan dolores de estómago”, agregó.

Rivas afirmó que afronta esos inconvenientes, porque no tiene dónde vivir.
María Merino, otra afectada, indicó que la directiva del lugar nombró a un encargado del aseo de las letrinas, pero esta persona sólo se dedica a levantar los papeles que se desechan, no lava las fosas.

Agrega que con el tiempo se acostumbró al mal olor, ya que tiene varios años de vivir en la comunidad.

Los vecinos expresaron que solamente tienen dos cantareras para abastecer de agua potable a 360 habitantes, y ésa es una de las razones por la que no pueden limpiar los sanitarios.

Merino explicó que en muchas viviendas no hay agua potable, por lo que tienen que caminar varias cuadras para llegar hasta una de las cantareras con los recipientes.
Elí Chicas expresó que varias familias prefieren no cancelar los $2.29 mensuales que la directiva cobra por el uso de los chorros.

Voceros de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Anda) indicaron que no tienen un control de los cobros en la comunidad.

“Cuando se colocaron las cantareras, se les explicó a los residentes que deberían nombrar a una persona responsable para distribuir la cuota a cada familia”, dijeron.
Además el control que tienen la autónoma es de cada una de las cantarera y no por la cuota que le corresponde a cada familia.

Yanci Vásquez, de 10 años, explicó que cuando su mamá lava la ropa de toda la familia tiene que levantarse a las 6:00 de la mañana para hacer la fila y esperar su turno en una de las cantareras.

Camina media cuadra para llevar un cántaro y lo tiene que hacer hasta 50 veces al día.
“Quisiera que hubiera un chorro en mi casa para ya no tener que llevar agua, porque mucho me duele la cabeza”, detalló.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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