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| Emociones. El miedo e indignación abatieron
a San Isidro . Fotos EDH |
El
Diario de Hoy
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La noche
del cuatro de diciembre, la mujer llegó a la casa de los padres
del bebé y se llevó al pequeño. Al parecer, amenazó
a los progenitores con un cuchillo.
La PNC y la Fiscalía unieron esfuerzos en la investigación,
las declaraciones oportunas facilitaron el inicio de los procedimientos.
Marisol fue identificada desde el principio y su búsqueda se extendió
hasta la capital, donde presumían se había ocultado.
Las autoridades mantuvieron silencio durante el proceso. Era una medida
aplicada para no entorpecer las investigaciones. El jueves 9 de diciembre,
la PNC montó un operativo encubierto en el penal de Chalatenango.
Sabían que la acusada llegaría al sitio a visitar a quien
presumen era su compañero de vida, un integrante de la Mara 18,
cercano al Viejo Lin.
Efectivamente ella llegó al mediodía y cargaba al pequeño
en brazos.
Un grupo de policías ingresó al recinto penitenciario para
verificar lo que ella haría en el interior.
Esperaron hasta que salió del lugar para capturarla. La madre del
bebé que se encontraba protegida por los policías identificó
a su hijo y la acusada fue llevada a las bartolinas policiales.
El análisis médico hecho al niño verificó
que no había sufrido ningún daño.
Marisol afirmó que lo había cuidado como si fuera
su hijo.
Ella no pudo precisar las razones por las que lo raptó. Se limitó
a decir que son problemas entre maras y que nadie la comprendería.
Desde el inicio del caso, la indignación y temor llegaron a muchos
hogares de San Isidro, la mayoría clama por sanciones drásticas
y que se verifique si hay más involucrados para que los capturen.

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