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Un llamado
¿Kofi Annan, involucrado en escándalos?

La ONU fue creada con el fin loable de defender los derechos humanos, pero desgraciadamente se ha ido degenerando, convirtiéndose en instrumento para satisfacer intereses mezquinos o agendas ocultas.

Publicada 16 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Julia Regina de Cardenal
El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com

El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, está en una situación de crisis por los numerosos casos de corrupción y abusos sexuales que se han descubierto en la ONU. El Presidente Bush le está presionando para que deje su cargo. Annan empezó su mandato como secretario general el 1 de enero de 1997, siendo reelegido por la Asamblea General el 29 de junio de 2001. Continuará hasta el 31 de diciembre de 2006.

Uno de los temas que le han situado en el punto de mira de la comunidad internacional y en el que también está implicado su hijo, Kojo Annan, es una investigación que se hizo sobre los abusos, irregularidades y fraude millonario cometidos en el programa llamado “Petróleo por alimentos” en Iraq.

La investigación sobre el programa “Petróleo por alimentos” descubrió que el sistema que en 1996 permitió al régimen de Saddam Hussein exportar una cantidad ilimitada de petróleo para comprar comida, medicina y otros artículos vitales, llega hasta Annan hijo.
Se ha comprobado que hubo serios abusos, irregularidades y sobornos en la gestión de este programa y que el dictador iraquí lo aprovechó para fortalecerse y obtener divisas que no se destinaron a la función prevista.

Kojo Annan ha estado en la nómina de una compañía suiza, Cotecna Inspection Services, que supervisaba los contratos sobre la exportación del petróleo iraquí, y su padre tuvo que admitir que Kojo ha recibido 2,500 dólares mensuales de Cotecna hasta febrero de 2004, pero se lavó las manos alegando que desconocía estos hechos y que las actividades de su hijo no interferían en las suyas.

Además, se están desarrollando cuatro investigaciones simultáneas para determinar quiénes son los responsables de aproximadamente150 casos de abusos sexuales y violaciones cometidos contra mujeres y niñas, por empleados de las Naciones Unidas destinados, en misión de paz, en la República Democrática del Congo.

Según información obtenida, un grupo de trabajadores de la Monuc, para convencer a mujeres y menores de edad de que tuvieran relaciones sexuales con ellos, les pagaban entre uno y tres dólares, o bien les prometían un empleo.

En algunos casos sólo les ofrecían comida, aprovechándose del hambre que éstas padecían. Algunos de estos actos están grabados en vídeo y documentados con fotografías.
Jane Holl, representante de Annan, especifica que las acusaciones incluyen pedofilia, violaciones y prostitución. Holl reconoce que la explotación sexual y el abuso es un problema en algunas misiones. También Kofi Annan ha admitido que hay evidencia de graves abusos.

El presidente de la comisión senatorial que investiga los hechos, Norm Coleman, escribió un artículo en The Wall Street Journal, en el que pide que Annan deje el cargo por su responsabilidad política y personal. Coleman dijo: “Si se hubiera producido esta corrupción generalizada en cualquier otra organización legal en el mundo, su presidente habría sido destituido hace tiempo”.

Annan también ha revelado ante la opinión pública su falta de neutralidad —que debería tener como secretario de la ONU— ante la clonación, tomando la decisión de aplazar todas las discusiones sobre este tema hasta después de las elecciones de EE.UU., con lo que dejaba abierta la posibilidad del sí a la llamada clonación terapéutica en el caso de que ganara Kerry. Días antes ya se había manifestado, “a título personal”, a favor de clonar embriones con fines terapéuticos.

Por otra parte, su mandato al frente de la ONU ha resultado estéril en la solución de conflictos bélicos considerados como auténticas catástrofes humanitarias.

Como ejemplo podemos citar el caso de los ataques indiscriminados de los rebeldes Janjaweed (Jinetes armados) contra la población civil de Darfur, auspiciados o consentidos por el Gobierno de Sudán, o el caso de Burundi, donde la ONU se mostró incapaz de evitar los miles y miles de muertos que ocasionaron los enfrentamientos entre tutsis y hutus.

La ONU fue creada con el fin loable de defender los derechos humanos, pero desgraciadamente se ha ido degenerando, convirtiéndose en instrumento para satisfacer intereses mezquinos o agendas ocultas.

Es necesario que los países que somos miembros de esta organización nos unamos para poder exigir con más fuerza que las personas encargadas de velar por los nuestros derechos sean honrados y con valores morales altos, que defiendan el derecho a la vida, el respeto a la dignidad de la persona y el fortalecimiento de la familia.

*Columnista de El Diario de Hoy.


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