Marvin
Galeas
El Diario de Hoy
marvingaleas@
yahoo.com.mx
Miguel Ángel Rodríguez estuvo en la Secretaría General
de la Organización de Estados Americanos lo que dura un banano
en las manos de un mono. Pasó, en pocas horas, de su sillón
en Washington a una humillante condición de preso. Las imágenes
del ex presidente con las manos esposadas siendo introducido a una especie
de perrera en la pista del Aeropuerto Juan Santamaría fueron transmitidas
una y otra vez en Costa Rica. Para mí, que fue como un castigo
mediático sin haber sido todavía vencido en juicio.
El caso es que la Secretaría General de la OEA quedó vacante.
De inmediato no pocas personalidades, en El Salvador y en otros países
de Centro América, pensaron que Francisco Flores era el hombre
ideal para ocupar el cargo y así se lo hicieron saber. Me consta
que en un primer momento el ex presidente tuvo sus dudas. El camino hacia
la jefatura del máximo organismo continental ha sido siempre muy
escabroso. Además Flores estaba muy entusiasmado con el recién
lanzado tanque de pensamiento: Instituto América Libre.
Sin embargo, diversas personalidades y sectores del país, incluyendo
personeros del Gobierno del Presidente Saca, animaron a Francisco Flores
a lanzarse. Y se lanzó. El cabildeo para obtener el apoyo de los
países centroamericanos no ha sido fácil, sobre todo por
la actitud de Honduras, donde muchos sectores, por cuestiones puramente
políticas, aprovechan las viejas susceptibilidades del conflicto
de 1969 y las cuestiones limítrofes, para arrinconar al Presidente
Ricardo Maduro en este tema.
En el país vecino, donde, dicho sea de paso, El Salvador es el
segundo inversor después de Estados Unidos, una corriente del opositor
Partido Liberal, liderado por Carlos Flores Acusé, a través
de los medios de comunicación que maneja, mantiene una verdadera
campaña contra la candidatura del ex mandatario salvadoreño.
Lo que pretenden, como apuntaba, es sacar ventajas políticas de
este sensible tema, de cara a las elecciones primarias de febrero y las
presidenciales de noviembre del próximo año.
El consenso logrado en San José se rompió. Luego el Gobierno
de Fox, que ya se había comprometido a apoyar la candidatura de
Francisco Flores, hace caso omiso de la palabra empeñada y lanza
al canciller Luis Ernesto Derbez a la carrera por el cargo. La jugada
del poco fiable Presidente Fox es sacar al canciller del pleito por la
carrera presidencial y dejar el camino expedito para la candidatura del
PAN a su hombre de confianza, Santiago Creel. El poco hábil canciller
mexicano (torpe le dice el columnista mexicano Raymundo Rivapalacio),
cayó en la trampa y está haciendo un verdadero ri- dículo.
Pero la candidatura de Francisco Flores también ha generado resistencias
internas. El FMLN, una especie de sucursal del Partido Comunista de Cuba,
ha puesto el grito en el cielo. ¡No puede ser que el hombre que
le cantó cuatro claras a Fidel Castro, (para los marxistas es tocar
a su dios con las manos sucias) ocupe la Secretaría General de
la OEA! Y con el FMLN saltaron también los que por diversas razones
sienten comezones extrañas frente al ex gobernante: la revista
proceso de la UCA, algunas ONG y uno que otro periodista de vibras izquierdistas
enquistado en algún medio importante.
Cualquiera, menos Flores, escribió un trasnochado profesor
universitario que no se ha dado cuenta de que el Muro de Berlín
fue derrumbado en 1989. En la campaña de estos grupos contra la
candidatura de Francisco Flores se les va la vida. Es una campaña
realmente sucia y cara. Hablan de corrupción sin mostrar una sola
prueba. La misma estratagema de siempre: machacar una acusación
sin fundamento contra un adversario para convertirla en noticia que al
menos haga ruido.
Sin embargo, en las últimas horas, Centro América, a excepción
de Honduras, se ha vuelto a unificar y han firmado un documento en el
que apoyan a Flores.
He tenido la oportunidad de conocer personalmente a Francisco Flores,
le he entrevistado en más de alguna ocasión. En otras hemos
conversado sobre diversos temas de interés común: literatura,
filosofía, historia y por supuesto política. Pocas veces
he conocido (y he conocido a bastantes) una personalidad con una inteligencia
tan aguda. Su visión política ideológica no descansa
en un anticomunismo cerril y matón, sino en una sólida formación
filosófica que acrisoló una visión de mundo que se
fundamenta en las mejores ideas del liberalismo clásico y de los
postulados filosóficos universales sobre la libertad.
Fue un gobernante que dejó como legado una monumental obra social
y de infraestructura que está a la vista de todos. Dotó
al país de un liderazgo regional reconocido en toda Centro América,
incluso en Honduras. Sorteó hábilmente los terremotos, la
crisis económica mundial y el despiadado y permanente ataque de
sus adversarios políticos. Bajo su gobierno se consolidaron la
democracia, la libertad de expresión y la tolerancia.
Mucho ganaría la Organización de Estados Americanos, una
organización duramente cuestionada, si Francisco Flores se convierte
en su secretario general. Y para el país, claro está, sería
un honor.
*Columnista de El Diario de Hoy.

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