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Palabras
El perro de heshiko

En Tokio, la ciudad humana más inmensa del mundo, alguien te espera en una plaza, en medio de la multitud errante.

Publicada 16 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Carlos Balaguer
pintorbalaguer@hotmail.com
El Diario de Hoy
pintorbalaguer@hotmail.com

Es el enigmático perro de Heshiko, modelado en bronce. El perro recuerda una antigua leyenda: la de un perro fiel que esperó a su amo hasta morir. La palabra amo viene de amor. (El amo era la persona amada y protectora por la cual daban la vida los fieles vasallos). El perro murió esperando al hombre.

Aun se han dado casos en que, cuando el dueño del can muere, éste queda a su lado hasta fallecer... Otro símbolo de lealtad extrema es el caso del ánsar gris, un bello ganso monógamo, que muere cuando perece su compañero o pareja.

En cuanto al perro de Heshiko, este canino, símbolo de lealtad, inspiró a un desconocido artista japonés a forjar en bronce la figura de aquel perro legendario y enclavarlo en medio de una plaza. Allí, junto al perro de bronce, se dan cita aquellos que no pueden encontrarse en tan inmensa ciudad de cuerpos y voces anhelantes.

Algo similar al “madroño” de la Plaza del Sol, en Madrid, donde los “paletos” (campesinos y provincianos) se daban cita para no perderse en la anchurosa ciudad. Hoy como ayer se encuentran las personas junto a la escultura del oso erguido que come frutos del “madroño”. Un punto para encontrarnos en la inmensa ciudad del corazón humano...
Alguien te espera en algún lugar o en la plaza perdida del perro de Heshiko.

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