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De Mello llegó como un ciclón

Nenei volvió al Marcelino Imbers más motivado que nunca y gastándose bromas

Publicada 16 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Por siempre . De Mello llegó al entreno de ayer, pero dejó olvidados sus tacos. Fotos EDH


César Najarro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Franklin Webster caminaba antes de entrar al estadio unionense cuando, de repente, apareció Nenei en su automóvil. Aceleró a fondo y amenazó (en broma) con atropellar al delantero hondureño.

Luego se bajó saludando a todos y con una gran sonrisa. Se le veía motivado y con ganas de hacer lo suyo.

 Ya en la cancha, la casualidad le jugó una mala jugada. Había olvidado sus tacos y comenzó a hacer llamadas por el celular. Es que prefirió presentarse sin ellos a llegar tarde, según dijo.

 El problema se solucionó rápido y comenzó a jugar con su hijo, Nidelson Junior.

El silbato sonó para dar inicio al entreno. Y el brasileño comenzó a dirigir el “baile”: “tresh, cuauto, chinco”, decía mientras sus compañeros seguían sus movimientos.

Después lo separaron. Quien sabe si por la concetración del grupo o porque, según explicó él, está tocado (ver entrevista).

“Profe me pondré tenis porque la cancha está dura”, dijo. Y comenzó a trotar alrededor del estadio mientras sus compañeros empezaban con lo bueno. Pero siguió haciendo de las suyas, al pasar cerca de Quartarone le gritó: “Profe tenga cuidado, no se vaya a caer que hay una pelota detrás de usted”. Éste sólo alcanzó a sonreír.

 Saludaba al público, que tan bien lo conoce, y seguía corriendo hasta que le decían que se detuviera. Entonces se ponía a jugar con su hijo y luego de unos segundos, y una bolsa con agua, movía las manos como preguntando “y ahora qué”.

 Se vino un partido. El equipo principal y posiblemente el titular estuvo formado por Valerio, Aquino, Mercado, Henríquez, Martínez, Monterrosa, Salamanca, Asprilla, Nenei y el portero suplente Didier Bustillo. Del otro atajaba Mosquera.

 Nenei puso el 1-0 de penal y el entreno terminó sin antes regalarle una buena jugada a la hinchada. Vio salido a Mosquera al pasar la media cancha, disparó un balón globeado pero potente que bañó al arquero y salió pegado al poste. El público aplaudió y no faltó quien recordó el primero contra el San Salvador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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