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| Su hijo estuvo allí. Uno de los tres hijos
del director mexicano estuvo detrás de cámara y se hizo
amigo de los actores. Foto EDH |
Javier Maldonado
El Diario de Hoy
jmaldonado@elsalvador.com
Valentía y retos, ése es el espíritu que movió
al cineasta mexicano Luis Mandoki a dirigir la cinta Voces inocentes,
que mañana tendrá su premier mundial aquí, en El
Salvador.
El director hollywoodense, que durante más de dos décadas
ha trabajado para la meca estadounidense, comentó ayer, vía
teléfono desde la ciudad de México, que este filme, además
de marcar un renacimiento en su carrera, es una narración
real que merecía ser contada tal cual y con el drama de la época.
Para Mandoki, el guión de Óscar Torres es una historia
muy especial. Me conmovió mucho desde la primera vez que la leí
y fue eso lo que me obligó a dejar Hollywood después de
26 años para hacer una película en español,
dijo.
Durante la entrevista explicó que desde que tomó el proyecto,
pidió que ésta se estrenara en tierra salvadoreña,
porque esto es parte de su historia y merecen verla, no sin
antes pedir disculpas, porque no tiene el acento de El Salvador,
pero era la única manera de hacer la película.
Mandoki
acepta que superó este reto, el del acento, pero también
detalló que al superarlo llegaron otros. El más fuerte fue
el de meter a los niños en un mundo que no conocía,
que era el de la guerra.
Para este apasionado cinematógrafo, esta barrera significó
quizá la más difícil que ha superado en su carrera,
pero eso no le detuvo, aún en varias ocasiones dice haberse sentado
con los niños actores del filme, para convencerles de la importancia
de la historia. Por eso me emociona que se elogie la actuación
de los niños, secunda.
Confianza inesperada
Tras dos años de arduo trabajo en Voces inocentes, Mandoki recuerda
que fue precisamente en esta época que el guión de Óscar
Torres cautivó su mente.
Tras haber confiado en el relato del joven actor y escritor, este mexicano
dice que por alguna razón, yo sentí algo en élrelato.
Me lo llevé a México para vacaciones de Navidad y una noche
lo empecé a leer y realmente fue muy impactante. Era una historia
que tenía escenas que a ningún escritor se le podían
ocurrir porque son de la vida real.
Desde entonces entendió que era prudente contar las vivencias de
los niños héroes que luchan por salvarse de la guerra.

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