Los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero de 2001 dañaron
seriamente la infraestructura de la Catedral de Santa Ana, que data de
1906.
Desde entonces, la restauración ha tenido que caminar a paso lento.
La falta de recursos económicos ha sido el principal obstáculo.
Según el encargado de la reconstrucción, Ing. Néstor
Barahona, los trabajos se iniciaron una semana después del primer
movimiento telúrico. Con el terremoto de 2001, colapsaron varios
elementos. Entonces se trabajó en la remoción de elementos
decorativos para evitar que los feligreses corrieran peligro.
Al final de 2001 se terminó el recurso y los trabajos se pararon.
No fue sino hasta este año que se logró contar con el apoyo
de varias entidades privadas y del Gobierno Central.
Apadrinan
Entre las empresas altruistas está Fundación CESSA, la cual
financió, desde enero pasado, la reparación de las 84 bajadas
de aguas lluvias del techo y todo el sistema de drenaje.
Asimismo, la Embajada estadounidense, a través de la Oficina de
Programas de Información Internacional, realizó en septiembre
pasado un donativo de 29, 817 dólares, el cual provenía
del Fondo de Embajadores para la Preservación Cultural.
La ayuda estadounidense sirvió para el resanado de los agrietamientos
externos, en el sector del crucero norte, tanto en la pared que da hacia
el oriente como la pared que da hacia el poniente del brazo de la cruz.
También financió la reparación de las 14 bóvedas.
Mientras tanto, los fondos que aportó el Gobierno Central, que
se canalizan por medio del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte
(Concultura), han servido para la intervención del frontón
(parte superior de la fachada principal) donde está ubicada la
cruz.
El problema fue que el dinero para las obras de 2004, el cual apenas recibieron
a principios de este mes. Tenemos que liquidar los $50 mil que nos
dieron. El atraso de la aprobación del presupuesto nos vino a afectar.
Ahora tenemos que liquidar ese dinero, porque es parte del presupuesto
nacional para entrar al nuevo presupuesto, dijo Barahona.
La lentitud de los trabajos se debe además a que no se pueden suspender
los oficios religiosos.
Así, en la zona del presbiterio, donde está el retablo del
altar mayor, se adecuan los trabajos a las condiciones de las actividades
católicas.
Respecto al sismo del lunes pasado, es difícil cuantificar los
efectos, porque todo está dañado. Con los movimientos sísmicos
que están sucediendo pueden ocurrir dos cosas: o aumentan los deterioros
existentes o aparecen otros. Por eso es que no podemos cuantificar
la magnitud de los daños, expresó Barahona.
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| Interior. Los eventos religiosos atrasan la remodelación.
Fotos EDH / Iris Lima |
Mejoras en la parroquia San Lorenzo
La unión hace la fuerza, reza un viejo refrán
que han puesto en práctica los feligreses y el párroco de
la Parroquia San Lorenzo.
Esta iglesia, de 1840, resultó dañada por los dos terremotos
de 2001. La historia es la misma que Catedral y la Parroquia El Calvario,
que también resultó afectada: la falta de recursos económicos
atrasó la reconstrucción.
Sin embargo, el apoyo de los fieles y la ayuda monetaria brindada por
el mismo párroco de San Lorenzo, Óscar España, hizo
que desde junio pasado las labores de reconstrucción iniciaran
para recuperar uno de los templos santanecos más antiguos.
Actualmente, los trabajos se encuentran en un 75% avanzados. El 25% restante
esperan concluirlo en enero o febrero próximo.
Durante los siete meses de trabajo, se realizó una reparación
al retablo donde se encuentra el altar mayor, las tres puertas con sus
tres ventanas y el encementado para la colocación de cerámica
en el sector de la eucaristía.