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La nota del
día
Aprendan inglés pero también chino
No es posible continuar dependiendo
sólo del inglés para los tratos de nuestro gobierno con
representantes de otras naciones, en especial de grandes potencias económicas
y comerciales
Publicada 15 de diciembre 2004, El Diario de Hoy
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El Diario de Hoy
editorial@ elsalvador.com
Sin duda es importantísimo aprender el inglés, pero también,
especialmente en organismos clave del Estado como Relaciones Exteriores
y Economía, lo es que haya funcionarios que hablen chino, francés,
alemán y japonés. Pero por lógica, a menos que se
cuente con gente con una innata y excelente habilidad para el aprendizaje
de idiomas, es preciso capacitar a jóvenes prometedores y con ganas
de saber nuevas cosas.
Está claro que hablar inglés mejora muchísimo las
oportunidades de empleo de cualquier persona en la medida que dominen
el idioma. Hay un nivel de inglés para la policía que asiste
a turistas o empleados de migración, otro para guías turísticos
y uno muy elevado para quienes dan información de servicios y productos
en los call centers.
Pero en el caso de funcionarios de cancillería y economía,
no sólo hay que hablar los idiomas de países con quienes
queremos iniciar o tenemos vínculos, sino además saber sobre
ellos, leer a diario sus periódicos, estar al tanto de la política
y los sucesos internos, y estar familiarizado con su historia y su cultura.
Una persona así preparada de inmediato gana la simpatía
de sus homólogos de otras partes. En el ambiente tan competitivo
de hoy en día, la receptividad que tengan hombres de negocios,
diplomáticos y funcionarios de gobierno hacia las personas de los
países con quienes tratan, puede depender la realización
de negocios importantes. Las decisiones se toman a partir de muchos factores,
pero en igualdad de condiciones se prefiere a aquellos con quienes hay
entendimiento y simpatía.
No es posible continuar dependiendo sólo del inglés para
los tratos de nuestro gobierno con representantes de otras naciones, en
especial de grandes potencias económicas y comerciales. Inclusive
hay lugares, y se nos viene a la cabeza París, donde se resiente
que un visitante hable inglés y no francés.
Toma tiempo fabricar expertos
Pero además de los idiomas y del conocimiento de la respectiva
historia, cultura y la política, es importante que nuestro gobierno
vaya formando grupos de personas que se especialicen en los asuntos atañeros
al comercio y las relaciones con otros países y regiones, amén
de forjar amistades con naturales de esas partes, lo que por lo general
pasa por empresarios que negocian con ellos. Como hacen los hondureños
con los especialistas en caerle encima a las tierras de sus vecinos: no
sólo los mantienen en sus puestos, sino que también se convierten
en refinados expertos para sobornar.
A una escala superior, países muy organizados sostienen dentro
de sus cancille-rías a funcionarios que se especializan en temas
y regiones. Son famosos los desks (escritorios)
del Departamento de Estado estadounidense: desde allí se manejan
las relaciones con cada país y son la memoria histórica
de los tratos y políticas a lo largo del tiempo. Es natural que
los funcionarios que están al frente de cada departamento no son
los que diseñan las políticas o formulan las particulares
iniciativas que se toman, pero sí influyen al suministrar conocimientos
y criterios en ese proceso. Hay personajes que se mueven en esos ámbitos
por décadas, como el caso del famoso señor Sol Linowitz
que sirvió a varios presidentes indistintamente de su filiación
partidista. Se parte del hecho de que fabricar expertos toma mucho tiempo
y esfuerzo. Comencemos lo antes posible.

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