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Washington
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
El gobierno de Estados Unidos anunció la aplicación de nuevas
restricciones a la importación de ropa, que afectarán principalmente
a China, a 18 días de que se eliminen las cuotas internacionales
sobre la venta de artículos textiles.
Las nuevas restricciones, publicadas ayer en la gaceta oficial ("Federal
Register"), incluyen un embargo durante todo enero próximo
a algunas importaciones recibidas en Estados Unidos en los últimos
meses de 2004.
Es decir, Estados Unidos realizará esos ajustes debido a que en
2004 las exportaciones de ropa de algunos países excedieron los
límites legales previamente acordados, por lo que las restricciones
afectarán principalmente a la sobre-exportación de esos
productos.
La liberalización de las cuotas textiles en la Organización
Mundial de Comercio (OMC) está prevista para el 1 de enero pero,
según las medidas publicadas ayer, Estados Unidos no permitirá
la entrada al país de los productos que fueron importados en cantidades
superiores a los límites establecidos, sino desde el 1 de febrero
de 2005.
Hasta 2005
A partir de esa fecha, EE.UU. permitirá la importación de
los productos afectados de manera escalonada, sin que la cantidad
permitida por mes supere el 5 por ciento de las cuotas de 2004.
La publicación de las restricciones no ha causado sorpresa en círculos
comerciales, ya que el gobierno estadounidense, al igual que la Unión
Europea (UE), habían advertido recientemente de su aplicación
para proteger a la industria local de la previsible invasión de
productos chinos a bajo costo.
El fin del sistema de cuotas afectará a unos 126 productos que
suponen un 60 y un 61 por ciento, respectivamente, del total de las importaciones
textiles en Estados Unidos y la UE.
El anuncio de la Comisión para la Aplicación de Acuerdos
Textiles de Estados Unidos (CITA, en inglés) coincidió ayer
con la decisión del gobierno de Pekín de imponer tasas adicionales
a la exportación de sus productos textiles.
Pekín respondió así al temor y las presiones del
mercado internacional a una avalancha de productos chinos tras el fin
de las cuotas el año entrante.
Se prevé que el fin de ese sistema afectará también
a los fabricantes de ropa de Centroamérica y el Caribe, que en
su conjunto registran ventas anuales de $9.600 millones a Estados Unidos.
La supresión de las cuotas intensificará la competencia
en el mercado estadounidense y aumentará las presiones sobre los
fabricantes centroamericanos y caribeños.
Unas 500 fábricas de confección de ropa en México
y Centroamérica cerraron desde 2001, por la competencia china,
según datos de la industria. (EFE)

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