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| Estable. Erick, de cuatro años, tiene
daños en la cara..Foto EDH / Lizette
Lemus |
Margarita Sánchez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El estallido de un mortero provocó la amputación del segundo
dedo de la mano izquierda a un joven de 19 años del cantón
Los Mangos, en Chalatenango.
Según el informe médico, el artefacto le explotó
en la mano, antes de que alcanzara a tirarlo.
El joven aún permanece ingresado en el centro asistencial de esa
localidad.
De igual forma, el Hospital Bloom registra otro infante quemado por la
pólvora.
Se trata de Reinaldo B. Nerio, de siete años, quien resultó
lesionado al estallarle una palometa (una especie de mortero).
El director del centro, Dr. Carlos Figueroa, explicó que el menor
tiene lesiones en una mano y en el rostro.
En la actualidad está ingresado en el área de Otorrinolaringología.
Los especialistas aún no descartan algún grado de sordera
debido a la explosión.
El centro asistencial registra diez pacientes heridos por la pólvora.
A este tipo de accidentes, por desgracia comunes en esta época,
hay que añadir el caso de Erick D. Pineda, de cuatro años,
lesionado de bala mientras jugaba con su hermanita en el patio de la casa
en Jutiapa, Cabañas.
Según sus padres, la bala le impactó en el hombro izquierdo
y salió por la mejilla derecha. El proyectil le dañó
el nervio facial y parte de la boca.

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