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Convención contra el calentamiento global

En la Décima Cumbre del Cambio Climático no se esperan grandes objetivos en Buenos Aires, pero es una oportunidad para que los países empiecen a discutir sobre un calendario para definir cómo el mundo debe manejar el fenómeno antes que éste ponga de cabeza al mundo.
 

Publicada 14 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Cambio Climático. El calentamiento global es el principal tema de la cumbre.Foto EDH/AP


Eric Lemus, en Buenos Aires
 El Diario de Hoy

internacionales@elsalvador.com

Pablo conduce su taxi por las calles de Buenos Aires desde hace un par de años y el calor de este verano lo deja fatigado al final del día. “Antes no era así”, dice este hombre de 42 años, que entiende perfectamente por qué esta ciudad es el epicentro de la última convención del cambio climático.

“Es que nos estamos asando, ¿viste? El verano cada vez es más insoportable”.

En los alrededor de la estación Plaza de Italia, desde hace una semana, los representantes de las delegaciones oficiales y organizaciones no gubernamental intentan persuadir a Estados Unidos para que firme el Protocolo de Kyoto, que contiene los mecanismos para ayudar a que los países ricos reduzcan sus volúmenes de gases invernadero y atenuar el calentamiento de la tierra.

Los gases invernadero (dioxido de carbono, metano y éxido nitroso) capturan los rayos solares en la atmósfera en una especie de enorme burbuja, de modo que recalientan la temperatura global.

En pocas palabras, este es el fenómeno que está poniendo de cabeza al mundo sin que nadie caiga en cuenta sobre los riesgos que implica el fenómeno.

La Décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como la COP-10, se desarrolla en el centro de exposiciones “La Rural” de Buenos Aires hasta el 17 de diciembre, rodeado de una fuerte custodia policial.

A la reunión asisten más de 5.400 delegados de 189 países y es presidida por el ministro de Salud de Argentina, Ginés González García, que fue designado presidente del encuentro.
La holandesa Joke Waller-Hunter, secretaria ejecutiva de la COP-10, se congratula por la publicación de una síntesis sobre los logros y los retos en los primeros diez años de la puesta en vigor del convenio.

El optimismo por el informe “Los primeros 10 años”, sin embargo, no es suficiente cuando Estados Unidos junto a Australia se resisten a firmar el Protocolo de Kyoto.

Waller-Hunter dice que entre 1990 y 2000 se redujeron 6,6 por ciento las emisiones humanas de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso.

Pero los fenómenos atmosféricos, como el aumento en la prolongación de la temporada de huracanes, el incremento en el nivel del mar y el sucesivo desorden ecológico, no son elementos válidos para que cambie su posición oficial.

A criterio de Estados Unidos y Australia, que son parte de la Convención, es imposible ratificar el Protocolo porque su aplicación es demasiado costosa, por un lado, y, por otro, excluye a las naciones en desarrollo. La delegación australiana dice que Kyoto hará subir los precios de la energía y recortará empleos.

Un compromiso pendiente

La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto está prevista para el 16 de febrero de 2005.

La administración del presidente George W. Bush ha optado por buscar su propio camino para reducir la contaminación que ellos mismos generan. ¿Cómo? Invirtiendo en ciencia y tecnología y aumentando la cooperación internacional.

¿Duplicación de esfuerzos? El delegado estadunidense no lo ve así. EEUU “ha elegido un camino diferente”, dice Harlan Watson.

En las afueras de La Rural, la sede de la conferencia, los porteños siguen con su rutina diaria bajo un inclemente sol. Atrás ha quedado Pablo, con su taxi. Antes de bajar, cuando hizo un alto y vio a un colega con un auto en mejores condiciones y el rótulo que rezaba: “servicio climatizado”, él dice: “que bábaro se la pasa ese mientras trabaja, ¿viste?”. “Sí, respondo, pero el aire acondicionado es una de las principales causas del calentamiento de la tierra”. “¿En serio?! ¿Y qué iba a saber yo?!”, agrega mientras extiende la mano para tomar el billete con que le pago.

La cumbre concluye el próximo 17 de diciembre, pero el rechazo de Estados Unidos a suscribir el tratado es una sombra para la reunión.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




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