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| Cambio Climático. El calentamiento global
es el principal tema de la cumbre.Foto EDH/AP |
Eric Lemus, en Buenos Aires
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
Pablo
conduce su taxi por las calles de Buenos Aires desde hace un par de años
y el calor de este verano lo deja fatigado al final del día. Antes
no era así, dice este hombre de 42 años, que entiende
perfectamente por qué esta ciudad es el epicentro de la última
convención del cambio climático.
Es que nos estamos asando, ¿viste? El verano cada vez es
más insoportable.
En los alrededor de la estación Plaza de Italia, desde hace una
semana, los representantes de las delegaciones oficiales y organizaciones
no gubernamental intentan persuadir a Estados Unidos para que firme el
Protocolo de Kyoto, que contiene los mecanismos para ayudar a que los
países ricos reduzcan sus volúmenes de gases invernadero
y atenuar el calentamiento de la tierra.
Los gases invernadero (dioxido de carbono, metano y éxido nitroso)
capturan los rayos solares en la atmósfera en una especie de enorme
burbuja, de modo que recalientan la temperatura global.
En pocas palabras, este es el fenómeno que está poniendo
de cabeza al mundo sin que nadie caiga en cuenta sobre los riesgos que
implica el fenómeno.
La Décima Conferencia de las Partes de la Convención Marco
de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocida como
la COP-10, se desarrolla en el centro de exposiciones La Rural
de Buenos Aires hasta el 17 de diciembre, rodeado de una fuerte custodia
policial.
A la reunión asisten más de 5.400 delegados de 189 países
y es presidida por el ministro de Salud de Argentina, Ginés González
García, que fue designado presidente del encuentro.
La holandesa Joke Waller-Hunter, secretaria ejecutiva de la COP-10, se
congratula por la publicación de una síntesis sobre los
logros y los retos en los primeros diez años de la puesta en vigor
del convenio.
El optimismo por el informe Los primeros 10 años, sin
embargo, no es suficiente cuando Estados Unidos junto a Australia se resisten
a firmar el Protocolo de Kyoto.
Waller-Hunter dice que entre 1990 y 2000 se redujeron 6,6 por ciento las
emisiones humanas de dióxido de carbono, metano y óxido
nitroso.
Pero los fenómenos atmosféricos, como el aumento en la prolongación
de la temporada de huracanes, el incremento en el nivel del mar y el sucesivo
desorden ecológico, no son elementos válidos para que cambie
su posición oficial.
A criterio de Estados Unidos y Australia, que son parte de la Convención,
es imposible ratificar el Protocolo porque su aplicación es demasiado
costosa, por un lado, y, por otro, excluye a las naciones en desarrollo.
La delegación australiana dice que Kyoto hará subir los
precios de la energía y recortará empleos.
Un compromiso pendiente
La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto está prevista para el
16 de febrero de 2005.
La administración del presidente George W. Bush ha optado por buscar
su propio camino para reducir la contaminación que ellos mismos
generan. ¿Cómo? Invirtiendo en ciencia y tecnología
y aumentando la cooperación internacional.
¿Duplicación de esfuerzos? El delegado estadunidense no
lo ve así. EEUU ha elegido un camino diferente, dice
Harlan Watson.
En las afueras de La Rural, la sede de la conferencia, los porteños
siguen con su rutina diaria bajo un inclemente sol. Atrás ha quedado
Pablo, con su taxi. Antes de bajar, cuando hizo un alto y vio a un colega
con un auto en mejores condiciones y el rótulo que rezaba: servicio
climatizado, él dice: que bábaro se la pasa
ese mientras trabaja, ¿viste?. Sí, respondo,
pero el aire acondicionado es una de las principales causas del calentamiento
de la tierra. ¿En serio?! ¿Y qué iba
a saber yo?!, agrega mientras extiende la mano para tomar el billete
con que le pago.
La cumbre concluye el próximo 17 de diciembre, pero el rechazo
de Estados Unidos a suscribir el tratado es una sombra para la reunión.