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Juicio por diluvio del siglo

Audiencia. Mañana se examinará, en Zacatecoluca, lo que sucedió en el embalse 15 de Septiembre durante el huracán Mitch. La CEL probará que hubiese ocurrido una tragedia si no se abrían las compuertas

Publicada 13 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Efectos del Mitch. El huracán azotó el territorio salvadoreño a finales de octubre de 1998. Alcanzó el grado máximo (5) y provocó vientos de 300 kilómetros por hora. Fotos EDH


El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Aquello fue el diluvio del siglo. Llovió tanto que sobre cada metro cuadrado del territorio salvadoreño cayeron 400 litros de agua. Hasta los meteorólogos exclamaron cuando midieron lo que sucedía: “¡Dios mío, esto ocurre cada cien años!”.

Al recibir la información, el Gobierno tomó la decisión de decretar emergencia nacional, mientras un importante número de socorristas trataba de evacuar a todas aquellas personas que vivieran en las orillas de los ríos.

Día 31 de octubre de 1998. El país vivía una situación desesperada causada por “la mano de Dios”, como aseguran algunos. Ese día el huracán Mitch embestía Honduras y El Salvador.
Nadie, absolutamente nadie, pudo prever que una onda tropical que se formó frente a las costas de África se transformara en un violento huracán de tanta furia como pocas veces se ha observado en los últimos dos siglos.

Mucho menos se podía prever que el huracán, que alcanzó el grado máximo (5) y alentó vientos de más de 300 kilómetros por hora, tomara un rumbo entre Jamaica y Honduras y, de ahí, se metiera por El Salvador y regresara a la costa del Pacífico después de atravesar una parte de Guatemala.

Ni siquiera el principal centro de información sobre huracanes de los Estados Unidos pudo adelantarle a los centroamericanos que Mitch sería responsable de casi nueve mil muertos y provocar elevadísimos daños.

Mientras todo eso ocurría, dos ingenieros de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa, principales responsables del funcionamiento de la represa 15 de Septiembre corrían, desesperados, en busca de las mediciones de los caudales de los ríos y la caída de lluvia porque sabían que si no actuaban adecuadamente ocurriría, en cualquier momento, una verdadera catástrofe para el país.

Tragedia

La situación que encaraban los ingenieros José Antonio Cornejo y Luis Alonso Ardón era acongojante: la represa tiene capacidad para almacenar 380 millones de metros cúbicos de agua y sólo el 31 de octubre unos 100 millones de metros cúbicos superaban esa cantidad.

Eso significaba que el agua sobrepasaba en un tercio la capacidad de almacenamiento y que, a pesar de eso, a causa del imprevisible huracán Mitch las lluvias seguían con más fuerza que nunca.

Un día después, el embalse sostenía 730 millones de metros cúbicos (2.26 veces más de la capacidad).

Los dos ingenieros debían tomar una decisión, después de consultar a los principales ejecutivos de CEL: o abrían las compuertas de la represa o el agua no sólo la derrumbaría, sino que también causaría una de las mayores tragedias humanas que se podían conocer en El Salvador.

Era tanta la cantidad de agua que llovía y la que llegaba desde varios ríos que nacen en Honduras, que los ingenieros calcularon que si el agua finalmente derrumbaba el embalse, las aguas que correrían por la cuenca del Río Lempa llegaría a áreas tan lejanas como San Vicente.

También, pensaron, destruiría puentes y causaría importantes daños a un elevado número de ciudades y poblados, sin contar un incalculable número de víctimas. Hasta el aeropuerto sufriría daños, estimaron los técnicos frente a la herencia del “diluvio del siglo”.

A pesar de todo ello, varios pobladores de la cuenca del Bajo Lempa demandaron a los dos ingenieros y a CEL para que les paguen casi $5 millones en daños y perjuicios por la decisión que tomaron de abrir las compuertas de la central hidroeléctrica.|

Un nuevo debate judicial sobre ese tema se realizará, el martes, en un tribunal de Zacatecoluca.

La CEL se propone demostrar ahí que si los técnicos no hubiesen drenado los embalses, los daños materiales habrían sido mayores.Además, muchas vidas se habrían acabado.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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