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Formadores de empresarios

Soyapango. Se llama Fundación La Mancha, en honor de Don Quijote, quien nunca dejó de soñar con un ideal. Buscan que la juventud se convierta en generadora de empleo

Publicada 13 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Orfebrería. La joyería es uno de los oficios que se están perdiendo. La organización hace esfuerzos por rescatarla. Fotos EDH /Lizette moreno


Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy

metro@elsalvador.com


Despertar en los jóvenes la capacidad de soñar es la meta principal de la Fundación La Mancha, que funciona desde octubre en el centro del municipio.

La organización ofrece talleres vocacionales en las especialidades de diseño, corte y confección, maquinaria industrial y orfebrería (el arte de la joyería).

Los cursos son gratis y están dirigidos a jóvenes de escasos recursos económicos.

Solicitan apoyo
- Una de las metas del proyecto es comercializar los productos que los jóvenes fabriquen.
- Sin embargo, dejan abierta la posibilidad de que otras instituciones gubernamentales y privadas se involucren en esta obra benéfica.
- Las clases prácticas son de 8:00 a.m. a 12:00 m. También habrá un turno por la tarde.
-El inmueble está ubicado en la 1a.Calle Oriente # 10-A, en las cercanías del mercado municipal.
- Para más información llamar al 277-1928.

Las clases comienzan a las 7:30 de la mañana, con las palabras de bienvenida.

Los buenos días se convierten en charlas para motivar a los jóvenes a convertirse algún día en los dueños de su propio negocio, como tantas personas han logrado hacerlo.

La enseñanza incluye clases de derecho comercial, administración de empresas, mercadeo, economía y contabilidad. Además, el fomento de los valores morales.

“No los queremos formar para que vayan a trabajar a otras empresas, sino para que sean microempresarios”, dice José Manuel Portillo, donador de la obra benéfica y social.

Producción

También buscan que los alumnos fabriquen sus propios productos y luego los comercialicen en el mercado. De esta manera se convertirán en personas autosostenibles y competitivas.

Sastrería. La meta es que pongan sus propios talleres. Fotos EDH /Lizette moreno

“Sabemos que de 100, tal vez 10 serán generadores de empleo, pero eso ya es un éxito”, explica Portillo.

La idea de formar empresas en familia, y no sólo individuos, es otro de los novedosos conceptos que pondrán en práctica.

Cuando ellos terminen su capacitación vocacional, la institución les ayudará a gestionar créditos blandos para que inicien sus pequeños negocios.

 


Una obra de amor que busca dar sin recibir nada a cambio

Cuando Gastón René Carvacho viajó desde Chile a El Salvador en 2002, lo hizo con la ilusión de devolver un poco de lo que la vida le había brindado.

Su idea era trabajar en un proyecto que ayudara a los jóvenes de escasos recursos económicos a mejorar sus condiciones de vida, por medio del constante esfuerzo.

“Sé que en mi país también hay necesidades, pero hay más aquí, en donde puedo poner en práctica el valor de dar sin recibir, la solidaridad y el amor”, dijo.

El propósito se convirtió en realidad cuando conoció a José Manuel Portillo, hace más de un año, con quien creó la Fundación La Mancha.

Portillo aportó los fondos para arrancar el proyecto, ya que siempre deseó trabajar en pro de los más necesitados. También ha puesto en práctica sus conocimientos como empresario en favor de la juventud.

En los próximos meses brindarán talleres en áreas, como panadería, computación, diseño gráfico, Autocad y mantenimiento de computadoras.

“Queremos formar una mentalidad empresarial, no que se conformen con ser empleados”
Gastón René Carvacho
Fundador

“Apuntamos a formar no sólo individuos, sino familias de microempresarios”
José Manuel Portillo
Fundador

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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