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| Orfebrería. La joyería es uno de
los oficios que se están perdiendo. La organización
hace esfuerzos por rescatarla. Fotos EDH /Lizette
moreno |
Guadalupe Hernández
El Diario de Hoy
metro@elsalvador.com
Despertar en los jóvenes la capacidad de soñar es la meta
principal de la Fundación La Mancha, que funciona desde octubre
en el centro del municipio.
La organización ofrece talleres vocacionales en las especialidades
de diseño, corte y confección, maquinaria industrial y orfebrería
(el arte de la joyería).
Los cursos son gratis y están dirigidos a jóvenes de escasos
recursos económicos.
Solicitan
apoyo
- Una de las metas del proyecto es comercializar los productos que
los jóvenes fabriquen.
- Sin embargo, dejan abierta la posibilidad de que otras instituciones
gubernamentales y privadas se involucren en esta obra benéfica.
- Las clases prácticas son de 8:00 a.m. a 12:00 m. También
habrá un turno por la tarde.
-El inmueble está ubicado en la 1a.Calle Oriente # 10-A, en
las cercanías del mercado municipal.
- Para más información llamar al 277-1928. |
Las clases comienzan a las 7:30 de la mañana, con las palabras
de bienvenida.
Los buenos días se convierten en charlas para motivar a los jóvenes
a convertirse algún día en los dueños de su propio
negocio, como tantas personas han logrado hacerlo.
La enseñanza incluye clases de derecho comercial, administración
de empresas, mercadeo, economía y contabilidad. Además,
el fomento de los valores morales.
No los queremos formar para que vayan a trabajar a otras empresas,
sino para que sean microempresarios, dice José Manuel Portillo,
donador de la obra benéfica y social.
Producción
También buscan que los alumnos fabriquen sus propios productos
y luego los comercialicen en el mercado. De esta manera se convertirán
en personas autosostenibles y competitivas.
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| Sastrería. La meta es que pongan sus propios
talleres. Fotos EDH /Lizette moreno |
Sabemos que de 100, tal vez 10 serán generadores de empleo,
pero eso ya es un éxito, explica Portillo.
La idea de formar empresas en familia, y no sólo individuos, es
otro de los novedosos conceptos que pondrán en práctica.
Cuando ellos terminen su capacitación vocacional, la institución
les ayudará a gestionar créditos blandos para que inicien
sus pequeños negocios.
Una obra de amor que busca dar sin recibir nada a cambio
Cuando Gastón René Carvacho viajó desde Chile a
El Salvador en 2002, lo hizo con la ilusión de devolver un poco
de lo que la vida le había brindado.
Su idea era trabajar en un proyecto que ayudara a los jóvenes de
escasos recursos económicos a mejorar sus condiciones de vida,
por medio del constante esfuerzo.
Sé que en mi país también hay necesidades,
pero hay más aquí, en donde puedo poner en práctica
el valor de dar sin recibir, la solidaridad y el amor, dijo.
El propósito se convirtió en realidad cuando conoció
a José Manuel Portillo, hace más de un año, con quien
creó la Fundación La Mancha.
Portillo aportó los fondos para arrancar el proyecto, ya que siempre
deseó trabajar en pro de los más necesitados. También
ha puesto en práctica sus conocimientos como empresario en favor
de la juventud.
En los próximos meses brindarán talleres en áreas,
como panadería, computación, diseño gráfico,
Autocad y mantenimiento de computadoras.
Queremos formar una mentalidad empresarial, no que se conformen
con ser empleados
Gastón René Carvacho
Fundador
Apuntamos a formar no sólo individuos, sino familias
de microempresarios
José Manuel Portillo
Fundador

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