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Tomando la palabra
¡Cero guarismo… quedamos lo mismo!

Hoy en día se advierten deficiencias de supervisión que en 1997 se vaticinaban y que actualmente se afirma se podrían generar al evaluar a los llamados hoy conglomerados financieros

Publicada 13 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Rafael Rodríguez Loucel*
El Diario de Hoy
editoriales@elsalvador.com

En la sección Negocios de El Diario de Hoy del 21-10-2004, aparece bajo el título: “Estudian fusión de superintendencias”, la afirmación de que la Secretaría Técnica de la Presidencia se ha embarcado en el proceso de analizar la unificación de los entes reguladores del sistema financiero, o al menos de tener una supervisión integrada, con el propósito de adecuarse a las nuevas tendencias mundiales.

Los organismos que serían integrados son la Superintendencia del Sistema Financiero, la de Pensiones y la de Valores, las que, en unión de otra, la de Seguros, volverían a su génesis o nacimiento en el cual estaban adscritas al Banco Central de Reserva por los años sesenta.

Así es la vida. “La tortilla da vuelta”, hay giros de 180 grados y la razón termina prevaleciendo, lo que es más, hoy en día se debería de aprovechar la infraestructura física y humana del Banco Central de Reserva, y en vista de que ya no existe política monetaria, crediticia y cambiaria y este apéndice de la política económica es manejada por la banca privada, existe la coyuntura de consolidar una Superintendencia del Sistema Financiero en el sentido integral de la palabra.

En 1996 se atomizó la Superintendencia existente y la de Valores y de Pensiones se independizaron como hermanas mayores. Quien ejercía el cargo de superintendente en ese entonces visitó un par de veces la Asamblea Legislativa, para convencer a Comisión de Hacienda que se desistiera de tal desmembración, aunque tal decisión ya estaba tomada. Le están quitando los dientes al tigre, decían en tono figurado los ilusos técnicos.

En el fondo, lo que se argumentaba era la conveniencia de fortalecer las facultades de vigilancia, inspección y fiscalización de la indicada superintendencia sobre las entidades que integran un grupo empresarial o grupo financiero del que forma parte un banco, financiera, sociedad de seguros, corredora de valores, AFP u otra entidad fiscalizada por la superintendencia, o con las que esas entidades mantengan vínculos financieros-empresariales.

Asimismo se decía que era necesario que las normas reguladoras de la supervisión sean congruentes con la vigilancia y la fiscalización efectiva de las entidades sujetas a su control, a fin de que su marco normativo fuese congruente con la aplicación efectiva de infracciones, sanciones y procedimientos “ágiles”.

La propuesta continuaba. La Superintendencia podrá requerir información a las entidades que formen parte de un grupo financiero o empresarial en el que se encuentre un banco, financiera, sociedad de seguros, AFP, corredora de bolsa u otra entidad supervisada por la Superintendencia, así como a las sociedades que mantengan relaciones empresariales con estos.

Por grupo empresarial se entendía en aquel entonces a una sociedad o conjunto de sociedades que tienen un controlador común, que actuando directa o indirectamente participa con el 50% como mínimo en el capital accionario de cada una de ellas o que tienen accionistas en común que directa o indirectamente son titulares del 50% como mínimo del capital de otra sociedad, lo que permitiría considerar que la actuación económica y financiera estaría determinada por intereses comunes o subordinados al grupo.

Por su parte, se entendía por grupo financiero el conjunto de sociedades que, vinculadas entre sí o bajo control común, tienen por actividad preponderante la prestación de servicios bancarios, bursátiles, de seguros u otros servicios financieros. Se entendía por relaciones empresariales las que existen entre sociedades controlantes, filiales, vinculantes o vinculadas; así como cuando mantienen vínculos de administración o responsabilidades crediticias que permitan considerar la posibilidad de riesgos financieros comunes en los créditos que reciban o en la adquisición de los valores que emitan.

Hoy en día se advierten deficiencias de supervisión que en 1997 se vaticinaban y que actualmente se afirma se podrían generar al evaluar a los llamados hoy conglomerados financieros, que además de las operaciones bancarias incluyen empresas de seguros, administradoras de pensiones y casas corredoras de bolsa, entre otras.

La debilidad se establece porque actualmente la Superintendencia de Valores, por ejemplo, está imposibilitada para solicitarle información a la Financiera y viceversa, con lo cual los supervisores no cuentan con toda la información posible para desarrollar su trabajo y fiscalizar adecuadamente a las entidades controladoras o “holdings”.

Las amenazas de nuevo se presentan, la historia se repite y si la inercia impera: “Cero guarismo... quedamos lo mismo”.

*Lic. en Economía rloucel@utec.edu.sv


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