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El Balboa se bañó de gloria

El equipo de La Unión superó al San Salvador con dos goles en el tiempo extra y el próximo domingo jugará la primera final en su historia

Publicada 13 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Imparable. El atunero Franklin Webster demostró que sus condiciones físicas son impresionantes. Corrió como un maratonista. Palmas para el catracho.Foto EDH / Lissette Lemus

William Alfaro
El Diario de Hoy
deportes@elsalvador.com


Atlético Balboa volvió a demostrar que no cree en los equipos grandes por segunda vez en el tronero venció al San Salvador, así como lo hizo con FAS y Alianza.

Lo mostrado por los atuneros en el césped del Cuscatlán fue un derroche de fútbol. Un nivel físico impresionante de Franklin Webster y un Nenei inspiradisimo que ponía la piel de gallina a todos en la gradas.

San Salvador una vez más volvió a pecar en su sobriedad. Su buen trato al balón no fue suficiente porque el olfato de sus delanteros no pudo superar la fuerza de los defensores orientales.

Álex Obregón en todo el partido fue amarrado por la marca de Armando Mercado, Ernesto Aquino y Elmer Martínez. Tres mosqueteros que fueron perfectos a los relevos y que se vieron sorprendidos por el gol del colombiano en claro fuera de lugar al 44’.

Balboa poco a poco fue superando los espacios que dejo San Salvador. Ante la expulsión de Ramón Sánchez en el partido de ida, Saúl Rivero tuvo que echar mano de Carlos Gómez Navas. Tal vez el error del uruguayo fue poner al volante como carrilero derecho en lugar de Dennis Alas.

Navas fue cediendo espacios a Franklin Webster, mientras que Alas se perdió en el medio campo ya que el juego de los unionense fue lateralizado.

En una de esas acciones fue que llegó el primer gol del Balboa. Webster mandó un pase en profundidad a la velocidad de Nenei quien le ganó las espaldas a Julio Castro y Gustavo Cabrera.

El veterano ante la salida de Pablo Hernández selló la jugada con una genialidad. Elevó la pelota que sin problemas ingresó en las redes panteras.

El gol golpeó el orgullo de los metropolitanos y se vinieron las constantes arremetidas de Emiliano Pedrozo. Al 28’ El argentino casi sorprende a Mosquera después de un disparo de unos 25 metros que tuvo que salvar en cancerbero en dos tiempos.

Al 44’, los capitalinos encontraron la paridad. William Torres Cabrera logró enviar un pase del corredor derecho que encontró la cabeza de Pedrozo sobre las de Mercado y Omar Campos. La pelota picó en el corazón del área y encontró el botín izquierdo de Obregón para el 1-1.

Un minuto después y un jugada casi idéntica a la del primer gol Wesbter volvió a enviar un pase largo a Nenei. El brasileño-salvadoreño tomó la pelota habilitado por Julio Castro, pero el juez de línea señaló a Ramón Migdonio Argueta que Nenei estaba en fuera de juego.
Balboa al ver el desgate de los capitalinos se formaron atrás y buscando el contragolpe en los movimientos rápidos de Webster y De Mello.

Al 76’, Nenei y árbitro volvieron a ser protagonistas de una jugada polémica. El atacante recibió sobre la raya del área grande y nuevamente el línea y Argueta marcaron que la falta fue afuera del área. Puteadas de la gradas para el hombre de negro y rabieta de Nenei. Quartarone se jala de los pelos.

Pero lo mejor de Balboa llegó en los 30 minutos del alargue. La llegada de Carlos Asprilla al ataque atunero le permitió a Nenei soltarse las marca de Cabrera y Castro.

Quiénes pensaron que en Balboa iba a hacer mella el esfuerzo mostrado en los 90 minutos se equivocaron. Los jugadores de San Salvador por el contrario estaban más lentos y e imprecisos. Sólo se salva el trabajo de Fernando Fajardo quien ingresó de cambio y desequilibraba por el corredor derecho pero sin ninguna trascendencia.

Pero faltaban dos genialidades de Nenei. Al 116’ mandó un centro que encontró la cabeza de Asprilla que cabeceó sobre Cabrera para el 2-1 y soñar con la final.

Dos minutos después fue Nenei quien cebeceó en el área y la pelota encontró la mano de Gómez. El árbitro cobró penal. Al que llegó Nenei para comenzar la fiesta.

Apoyo. El brasileño consuela a Obregón al final del encuentro.Foto EDH / Oscar Payés

“Ya no soy un joven, pero lo dejé todo”

Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. Al menos eso debieron tener en cuenta los defensores del San Salvador a la hora de marcar al brasileño Nenei, que los tuvo por la calle de la amargura durante los 120 minutos del partido.

El nacionalizado salvadoreño cantó el Himno Nacional antes del partido. Después empezó a demostrar que aún tiene fútbol para dar, para regocijo de la hinchada de La Unión.
Selló una gran tarde con dos goles y puso el otro (de Asprilla), el que abrió la ruta de la clasificación histórica.

Pero no quiere todo el crédito para él. La clave, dice, estuvo en la lucha, en el compañerismo. “Gracias a Dios regresé al Cuscatlán y pude demostrarle a mucha gente que me critica que todavía tengo para dar”, dijo el delantero.

“Yo sé que también he fallado muchas veces. Todo el mundo sabe que ya no estoy joven, pero todo lo dejé en la cancha, el trabajo en equipo fue fundamental”, agregó.
Nenei agradeció a Dios, a la directiva y a “personas como ustedes que me han apoyado”, dijo. Para todo aquel que se cruzara en su camino tenía un elogio para regalar.
El brasileño nacionalizado regresa a una final después de haber llegado con Firpo y con FAS.

Ahora, el partido decisivo tendrá otro toque especial para él: se enfrentará contra el FAS, el equipo con el que salió campeón en el campeonato Clausura 2002.

Con Balboa anotó tres goles en la temporada regular, pero en la serie semifinal se destapó y fue la gran figura del equipo que dirige Juan Quartarone.

Empezó en el Marcelino Imbers, donde puso el tanto en el partido de ida, y ayer, en una tarde memorable para la afición portuaria y de olvido para la capitalina, le dio la victoria y el pase a la final con otros dos goles y una asistencia.

Apoyo en las gradas


Luego de una temporada en la que estuvo a punto de irse del club por diferentes problemas con la directiva, donde incluso se dijo que anduvo bebiendo, ahora Nenei le ha dado razones a los unionenses para festejar.

La confianza depositada en él dio sus frutos ayer. Nenei lo agradeció con creces ayer tarde y usó a los defensas rivales para plasmarlo.

Sus goles no vienen solos. Cada uno de ellos es acompañado con un festejo especial, a veces improvisado y otras preparado, pero siempre llevan su sello, ese que por más que pasen los años seguirá siendo único.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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