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Pólvora

Costo-beneficio. El nosocomio pediátrico podría utilizar los recursos que gasta cada año en atender quemados en mejorar las áreas que mayor atención demandan. Las secuelas. La mayoría de los niños ingresados necesita injertos de piel y varios días de hospitalización para empezar a recuperarse. No obstante, la marca sicológica jamás se borrará.

Publicada 12 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

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Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

Unos $175 mil del presupuesto asignado al Hospital de Niños Benjamín Bloom son destinados cada año para la atención de pequeños lesionados por quemaduras de pólvora.

Con este dinero, el principal centro de salud pediátrica del país podría realizar 20 cirugías de corazón abierto, equipar una sala de operaciones, contratar a unas 30 enfermeras a tiempo completo, comprar ventiladores mecánicos, contratar médicos, adquirir monitores de signos vitales o adquirir medicamentos para solventar algunas de las necesidades que padece.

El presidente de la Asociación Pro Niño Quemado de El Salvador (Aproquemes), Dr. Manuel Bonilla, explicó que cada año, en la temporada navideña, hay necesidad de hospitalizar a unos 35 pequeños con severas quemaduras en distintas partes del cuerpo, provocadas por la pólvora.

La mayoría de estos casos necesita injertos de piel y un promedio de siete días de hospitalización, lo cual le podría costar al centro asistencial unos $5 mil por caso.

Si el paciente necesita Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), el costo aumenta 10 veces: $50 mil.

Quienes viven a diario el dolor de ver a un niño quemado durante esta temporada se han convertido en los abanderados de la veda a los artefactos pirotécnicos.

Pero se han quedado solos en el intento para que la Asamblea Legislativa regule la venta de estos productos.

Hasta el momento, el director del Bloom, Dr. Carlos Figueroa Baltodano, ha iniciado su propia lucha.

La razón es la siguiente: “Las campañas preventivas no dan resultados, los quemados sólo se pueden evitar si regulan la venta de pólvora”, explica el director.

El cirujano fundamenta su postura en las estadísticas y los desgarradores gritos de los niños en la emergencia del hospital cuando llegan quemados.

Los números revelan que, en cinco años, se ha hospitalizado a 209 infantes con quemaduras graves, en manos y rostro, principalmente. Para atender a estos lesionados Salud invirtió casi un cuarto de millón de dólares.

En busca de prevenir esta situación, una gran cantidad de cartas ha salido desde su oficina hacia la Asamblea Legislativa, iglesias y organismos no gubernamentales para que le apoyen en su campaña de toma de conciencia.

Lejos de ello, los diputados han otorgado una prórroga a los productores de estos artefactos para que cumplan con los requisitos contemplados en la Ley de Control y Regulación de Armas, Municiones, Explosivos y Artículos Similares.

Según los legisladores, miles de salvadoreños se ganan la vida al producir o comercializar este producto para la época.

Recuerdo del fin de año

En 2003, tres pequeños sufrieron daños irreversibles debido a la pólvora. Los morteros, silbadores y estrellitas fueron las principales causas, según el Bloom.

Diciembre 10
David A. Guevara
Al recoger un mortero, la explosión causó ruptura en el tejido cercano al ojo.

Esto se convirtió en entrada de bacterias, lo que causó una severa inflamación.
Diciembre 26
Milton E. Bonilla
Resultó quemado el 24 en la noche. Sufrió amputación en cuatro de sus dedos de la mano izquierda.
Estuvo ingresado un mes
en el centro asistencial.
Diciembre 31
Claudia Gutiérrez
La niña resultó quemada cuando un silbador entró en su casa y provocó un incendio.
Su hermana murió en el incidente por las graves quemaduras.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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