Mario
Rosenthal*
El Diario de Hoy
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Desde el
1 de octubre de 2004, el Artículo 107 de la Ley de Medio Ambiente
prohíbe los basureros al aire libre, y el ministro de la Cartera
fue criticado por no haber multado a ninguna de las alcaldías que
no han observado la ley.
Su razonamiento era obvio, cualquier sistema para manejar los desperdicios
sólidos involucra un gran gasto para su instalación y mantenimiento;
también la experiencia con el relleno sanitario de Nejapa ha sido
mala.
Al principio el ministro sugirió
una prórroga, pero el problema del financiamiento fue solucionado
con $38 millones que el Estado tiene de un préstamo internacional
del BID y Taiwán.
Se ha anunciado que de ese dinero se invertirán $12 millones para
construir cuatro nuevos rellenos sanitarios, pero, antes de proceder a
su construcción, se tiene que hacer un estudio técnico.
Aunque no se espera que las alcaldías gasten en las construcciones,
porque tendrán que cubrir el 10% del costo de la investigación.
El financiamiento servirá para eliminar 50 botaderos al aire libre
y para modernizar y hacer más eficientes los sistemas sanitarios
que existen en la actualidad.
Los botaderos de desperdicios sólidos son comunes en todo el mundo,
incluyendo Estados Unidos.
La basura al aire libre causa la proliferación de bichos nocivos
portadores de enfermedades, contaminan las vertientes de agua superficial,
los acuíferos y nacimientos; ocupan terreno que podría tener
mejor uso.
Los desechos sólidos caseros, comerciales e industriales, incluyendo
de instituciones como hospitales, escuelas y otros, se producen por millones
de toneladas anualmente.
El Ministerio de Medio Ambiente informa que sólo el año
pasado el país generó 2,715 toneladas de desperdicios.
Se espera que para el año 2015, cuando todos los rellenos sanitarios
estén funcionando, entre todas las alcaldías se manejarán
5,000 toneladas diarias de desperdicios sólidos.
El problema se agrava con la gigantesca cantidad de desperdicios no biodegradables,
que van en aumento año con año.
Entre ellos están las latas de estaño u hojalata, botellas
y envases de vidrio, objetos de plástico y textiles de fibras sintéticas.
Algunos materiales, por ejemplo los papeles y cartones finos, pueden tardar
décadas para degradarse y otros nunca se degradan.
Todos los sistemas para disponer de los desperdicios sólidos dependen
de la degradación natural, en algunos casos, si se someten a altas
temperaturas, se pueden destruir más rápido.
Un adelanto en algunos países desarrollados, en especial en Estados
Unidos y Europa, es que los desperdicios sólidos son de reciclaje,
para facilitar esto se exige que los clientes separen la basura y la clasifiquen.
En El Salvador la pobreza ayuda, porque personas sin otro oficio se dedican
a pepenar la basura, vendiendo la de reciclaje a los procesadores.
Se estudia la manera del mejor manejo de los desperdicios fluidos y sólidos
para que sea menos costoso y más eficiente, para evitar la polución
del medio ambiente debido a las actividades del hombre, que contamina
el aire, el agua o la tierra.
Hay otros tipos de contaminación, además del mal manejo
de los desperdicios, a que hemos dedicado nuestros comentarios, que consisten
en polución visual por la proliferación de pancartas y de
ruido. Lo peor en esta categoría son las emisiones de los vehículos.
El Salvador, no obstante ser un país en desarrollo, se está
esforzando para combatir las distintas formas de contaminación,
como en todo el mundo. Los que se oponen al control de la polución
son algunos comerciantes que se lucran al producirlo.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.

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