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En enero se decide suerte de condenado

Justicia. Los abogados están confiados en que lograrán un nuevo juicio para el compatriota. Los defensores del preso se quejan de que el FBI les ha negado documentos clave para su cliente

Publicada 11 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Acto final. En una camilla similar a ésta se aplica la inyección letal, el método de ejecución autorizado en la penitenciaría de Angola, Louisiana.Fotos EDH

Álvaro Cruz Rojas
El Diario de Hoy

nacional@elsalvador.com

La suerte del salvadoreño Manuel Adolfo Ortiz Arévalo podría decidirse hasta enero próximo, luego de que las audiencias en busca de un nuevo juicio se aplazaran ayer en la corte de Jefferson Parish, en Nueva Orleans, dijo su abogado, Nick Trenticosta.

Ortiz, de 47 años, está condenado a muerte por el asesinato de su esposa y una amiga de ésta, en 1992.

“Estas audiencias han ido muy bien para nosotros, aún hay mucho por hacer, pero estamos convencidos de la inocencia de Manuel”, dijo Trenticosta en una entrevista telefónica con El Diario de Hoy.

El tribunal decidió aplazar las audiencias hasta el 20 de enero.
Los abogados de Ortiz, Trenticosta y Susana Herrero, buscan un nuevo proceso basados en serios cuestionamientos al fiscal que llevó el caso, Ronald Bodenheimer, actualmente preso en Alabama por delitos de chantaje mientras era juez de Nueva Orleans.
A Bodenheimer se le responsabiliza de haber ocultado evidencia que hubiera dejado libre a Ortiz.

Los defensores también han encontrado nuevas evidencias de que el “testigo clave”, el hondureño Carlos Saavedra, falsificó su testimonio para incriminar al salvadoreño.
Saavedra falleció en 2000 y le confesó a su esposa que había asesinado a las dos mujeres por vengarse de Ortiz.

“La compañera de Saavedra fue muy valiente en venir a testificar. Es impresionante lo que dijo”, afirmó Trenticosta.

La Fiscalía de Jefferson Parish defendió esta semana la condena de Ortiz y mostró documentos y transcripciones del juicio original, con los que pretende demostrar que Bodenheimer y su equipo sí actuaron apropiadamente y compartieron información con los abogados que entonces defendieron al connacional.
Ortiz Arévalo, quien lleva ya 12 años en la prisión de Angola, Louisiana, estuvo presente en las audiencias.

“Él estaba muy feliz y muy entusiasmado esta semana. Es la primera vez desde hace diez años que regresa a la corte”, relató su defensor.
“Estaba realmente feliz, tiene mucho apoyo, incluyendo a la hermana Helen Prejean”, agregó.

Trenticosta advirtió el proceso podría ser “largo”.
“Esta corte podría darnos un nuevo juicio, si esto sucede, seguramente la Fiscalía apelará. Si nosotros perdemos, nosotros vamos a apelar hasta el final”, subrayó el abogado.
El principal escollo que los defensores han encontrado es que el Buró Federal de Investigaciones (el FBI) se ha negado a dar toda la información que el juez estatal les ha solicitado. Trenticosta sostiene que podrían acudir a una corte federal para obtenerlos.

Cárcel. Pabellón de los condenados a la pena máxima..Fotos EDH

Ortiz era “un ciudadano modelo”

El salvadoreño condenado a muerte por el asesinato de su esposa y una amiga de ésta, en Nueva Orleans, en 1992.

Su nombre completo es Manuel Adolfo Ortiz Arévalo, nacido en San Salvador, el 13 de octubre de 1957, es hijo de un coronel retirado de la Fuerza Armada.

En 1979 se casó con Ana Iraheta, con quien tuvo un hijo y de la que se divorció en 1990. En 1980 emigró a Estados Unidos y trabajó en California, como mecánico, hasta 1988. Tuvo otro hijo con Martha Vásquez.

En mayo de 1992, se casó con Tracie Williams en Nueva Orleans, Louisiana, donde tenía un negocio de computadoras. El 23 de octubre de 1992 se produjeron los asesinatos en el apartamento de la pareja en Kenner, un suburbio de Nueva Orleans.
Ortiz estaba en El Salvador en ese momento.

El abogado de Ortiz, Nick Trenticosta, describió al salvadoreño como “un ciudadano modelo” que nunca tuvo problemas con la ley.

Los padres de Ortiz y dos de sus hermanos vivían con él en Louisiana. “Sus padres murieron mientras él ha estado en prisión. Es una situación muy triste, porque, sin duda alguna, él es inocente”, sostuvo Trenticosta.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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