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Acto final. En una camilla similar a ésta se aplica la
inyección letal, el método de ejecución autorizado
en la penitenciaría de Angola, Louisiana.Fotos
EDH
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Álvaro Cruz
Rojas
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
La suerte del salvadoreño Manuel Adolfo Ortiz Arévalo
podría decidirse hasta enero próximo, luego de que las audiencias
en busca de un nuevo juicio se aplazaran ayer en la corte de Jefferson
Parish, en Nueva Orleans, dijo su abogado, Nick Trenticosta.
Ortiz, de 47 años, está condenado a muerte por el asesinato
de su esposa y una amiga de ésta, en 1992.
Estas audiencias han ido muy bien para nosotros, aún hay
mucho por hacer, pero estamos convencidos de la inocencia de Manuel,
dijo Trenticosta en una entrevista telefónica con El Diario de
Hoy.
El tribunal decidió aplazar las audiencias hasta el 20 de enero.
Los abogados de Ortiz, Trenticosta y Susana Herrero, buscan un nuevo proceso
basados en serios cuestionamientos al fiscal que llevó el caso,
Ronald Bodenheimer, actualmente preso en Alabama por delitos de chantaje
mientras era juez de Nueva Orleans.
A Bodenheimer se le responsabiliza de haber ocultado evidencia que hubiera
dejado libre a Ortiz.
Los defensores también han encontrado nuevas evidencias de que
el testigo clave, el hondureño Carlos Saavedra, falsificó
su testimonio para incriminar al salvadoreño.
Saavedra falleció en 2000 y le confesó a su esposa que había
asesinado a las dos mujeres por vengarse de Ortiz.
La compañera de Saavedra fue muy valiente en venir a testificar.
Es impresionante lo que dijo, afirmó Trenticosta.
La Fiscalía de Jefferson Parish defendió esta semana la
condena de Ortiz y mostró documentos y transcripciones del juicio
original, con los que pretende demostrar que Bodenheimer y su equipo sí
actuaron apropiadamente y compartieron información con los abogados
que entonces defendieron al connacional.
Ortiz Arévalo, quien lleva ya 12 años en la prisión
de Angola, Louisiana, estuvo presente en las audiencias.
Él estaba muy feliz y muy entusiasmado esta semana. Es la
primera vez desde hace diez años que regresa a la corte,
relató su defensor.
Estaba realmente feliz, tiene mucho apoyo, incluyendo a la hermana
Helen Prejean, agregó.
Trenticosta advirtió el proceso podría ser largo.
Esta corte podría darnos un nuevo juicio, si esto sucede,
seguramente la Fiscalía apelará. Si nosotros perdemos, nosotros
vamos a apelar hasta el final, subrayó el abogado.
El principal escollo que los defensores han encontrado es que el Buró
Federal de Investigaciones (el FBI) se ha negado a dar toda la información
que el juez estatal les ha solicitado. Trenticosta sostiene que podrían
acudir a una corte federal para obtenerlos.
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Cárcel. Pabellón de los condenados a la pena máxima..Fotos
EDH
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Ortiz era un ciudadano modelo
El salvadoreño condenado a muerte por el asesinato de su esposa
y una amiga de ésta, en Nueva Orleans, en 1992.
Su nombre completo es Manuel Adolfo Ortiz Arévalo, nacido en San
Salvador, el 13 de octubre de 1957, es hijo de un coronel retirado de
la Fuerza Armada.
En 1979 se casó con Ana Iraheta, con quien tuvo un hijo y de la
que se divorció en 1990. En 1980 emigró a Estados Unidos
y trabajó en California, como mecánico, hasta 1988. Tuvo
otro hijo con Martha Vásquez.
En mayo de 1992, se casó con Tracie Williams en Nueva Orleans,
Louisiana, donde tenía un negocio de computadoras. El 23 de octubre
de 1992 se produjeron los asesinatos en el apartamento de la pareja en
Kenner, un suburbio de Nueva Orleans.
Ortiz estaba en El Salvador en ese momento.
El abogado de Ortiz, Nick Trenticosta, describió al salvadoreño
como un ciudadano modelo que nunca tuvo problemas con la ley.
Los padres de Ortiz y dos de sus hermanos vivían con él
en Louisiana. Sus padres murieron mientras él ha estado en
prisión. Es una situación muy triste, porque, sin duda alguna,
él es inocente, sostuvo Trenticosta.

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