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| Bloque Catatumbo. Cientos de soldados de esta
unidad, una de las más temidas, entregaron sus fusiles. Foto
EDH/AP |
El Diario de Hoy
internacionales@elsalvador.com
El
máximo jefe paramilitar de Colombia, solicitado en extradición
por Estados Unidos, lloró y pidió perdón ayer al
entregar su arma junto con 1,400 combatientes, en la más grande
desmovilización de un grupo armado ilegal en la historia de esta
nación.
Salvatore Mancuso, jefe militar de las Autodefensas Unidas de Colombia
(AUC), entregó su pistola Beretta, calibre 9 milímetros,
al alto comisionado para la paz, Luis Carlos Restrepo, en esta zona selvática
y montañosa fronteriza con Venezuela, donde por años combatieron
con la guerrilla.
El hombre que les habla, lleno de emociones que se entrecruzan en
el alma, asume la responsabilidad de poner fin a su responsabilidad en
el conflicto tras haber conducido a las AUC hasta la mesa de negociación
y el desarme, expresó Mancuso, quien vestía uniforme
de camuflaje y lucía lentes oscuros.
Con el alma anegada de humildad pido perdón al pueblo de
Colombia, pido perdón a las naciones del mundo, entre ellas a los
Estados Unidos de Norteamérica, si por acción o por omisión
las pude ofender, agregó.