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Felices Pascuas

La aplicación de insecticida puede hacer perdurar la belleza de la flor, que muere al terminar la Navidad

Publicada 11 de diciembre 2004, El Diario de Hoy


Leyre Ventas
lventas@elsalvador.com
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com


Ningún color es más navideño que el traje extragrande color rojo de Santa Claus o el verde del frondoso abeto.

Ambos colores combinan en la Flor de Pascua, también llamada Pascuero, Poinsettia, Estrella Federal o Estrella de Navidad. Para los salvadoreños, sin muchos rodeos, son simplemente pascuas.

Se trata de una planta de interior, de oficina, de porte medio-bajo, compacta y bien ramificada. Por la proximidad de las fechas,en muchos hogares se ocupa de centro de mesa.

La colorada es la clásica, la tradicional. Pero las hojas superiores de este pequeño arbusto, las que conforman la flor, pueden variar desde el más rabioso carmesí, hasta el más pálido de los amarillos. Cambia la copa, la base siempre es de color esperanza.

Los presagios de Navidad es la época del año en la que los viveros de plantas apantallan su color lógico con el rojo, amarillo y melocotón de la pascua peach. “Son especies originales, sin injertos, que brotan cada una de su semilla”, asegura Luis Alonso Paiz, jardinero de La Laguna.

Sus enemigos

El despliegue de vistosidad comienza en noviembre, cuando la pascua florece. Y mantiene todo su esplendor hasta enero, resaca de las fiestas. “En febrero se pone fea”, lamenta Paiz.
Lo verde no es, según su criterio, el súmmum de la belleza.

El segundo mes del año se convierte, por obligaciones estéticas, en la fecha ideal para la poda. “Hay que cortarla exactamente por la mitad”, explica quien sabe de botánica. Deshacerse de la parte superior y plantarla en el jardín permite que, al año siguiente, el espectáculo floral se reitere.

Varias cuestiones amenazan con truncar el curso natural de la vida vegetal, con lo que la fragilidad de la pascua queda patente.

La mosca blanca (Trialeurodes) es una de las enemigas de la perpetuación de la pascua en el tiempo. También la araña roja, el pulgón, el ácaro y la cochinilla. Todo se soluciona con la aplicación de fungicida.

La pascua es una planta caprichosa: hay que regarla a diario, preferiblemente a primeras horas de la mañana, o con la tarde avanzada, cuando los rayos de sol ya no la puedan vulnerar.

Sólo se debe saciar la tierra de la maceta, no el follaje, ya que las gotas de agua son para sus hojas la lejía en el tejido. Perdida la viveza de los colores, desapareció la referencia navideña.

Multiplicación: se hace a partir de esquejes terminales de unos 6 u 8 cm de longitud. Sumergiéndolos en agua caliente se detiene la pérdida de látex. Las partes se colocan en "minimacetas" con arena porosa, a un calor de 23-25oC y abundante luz. Luz: es conveniente que reciban la máxima iluminación posible cuando están en flor. Las hojas se desprenden con poca luz. No obstante, soportan cualquier nivel siempre que estén aclimatadas al mismo. Es una planta de días cortos, por lo que necesita un sistema de floración. Sustrato: debe ser muy suelto. El adecuado estaría constituido por: una parte de corteza de pino, una parte de turba y una parte de arena, neutralizando a pH 5.5. La corteza de pino puede sustituirse por la tierra vegetal. Los sustratos artificiales solos o con turba también son buenos.
Fertilización: debe ser constante y mantenerse hasta el momento de la venta, para evitar la reducción del tamaño de las brácteas (pétalos) y su decoloración. Temperatura ideal de cultivo: 22-25ºC por el día y 16-17ºC durante la noche (no conviene que descienda de 10ºC). Contenedores: se comercializan en macetas de 12-25 cm con 1-3 esquejes por maceta, formando unas 5-12 ramificaciones.

 

 



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