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Comentario de la semana
De adicciones, sufrimiento y esperanza

El mensaje de esperanza es sencillo: Si percibo sufrimiento humano a mi alrededor, debido a problemas de adicciones, instaré a que se busque ayuda. La buena noticia es que la hay.

Publicada 11 de diciembre 2004, El Diario de Hoy

Eduardo Torres
El Diario de Hoy
vida@elsalvador.com

En esta época de inicio de fiestas, la más linda del año por la llegada de la Navidad y el nuevo año, la ocasión se vuelve propicia para examinarnos con rigurosidad hacia adentro, tanto a nivel general —como sociedad—, como cada quien en forma personal.

Las drogas, mejor dicho las adicciones, nos están haciendo trizas.
Esa es la conclusión a la que cualquier cristiano, como usted o como yo, llegaba tras escuchar los comentarios del Dr. Augusto Pérez Gómez, especialista que vino al país —a mitad de año— para comentar, en sus propias palabras, “uno de los mejores (estudios) que existen en el continente”, únicamente comparable en calidad en América Latina a los existentes en México y Chile.

El revelador estudio, realizado por la Fundación Antidrogas de El Salvador (Fundasalva), bajo el auspicio de la Embajada de Estados Unidos, en palabras del Dr. Pérez Gómez, muestra que “El Salvador tiene un problema real de consumo de sustancias psicoactivas (drogas ilícitas). Tener una cifra de 130 mil personas que consumen regular y frecuentemente sustancias ilegales —añadió—, de los cuales 20 mil son menores de edad, es algo que hay que tomar muy en serio”, dijo el especialista colombiano.

Al sumarle a estas 130 mil personas adictas a las drogas las más de 500,000 con graves problemas de alcohol, según el estudio de Fundasalva, el problema se vuelve aterrador: la mitad de los hogares en el país estaría sufriendo problemas de adicción en su seno. “¿O es que hay persona en nuestro país que no conoce a alguien que se esté autodestruyendo y destruyendo su alrededor por problemas de drogas y alcohol?”, preguntó para esta columna de opinión la directora ejecutiva de Fundasalva, Alexandra Hill.

Por el sufrimiento humano que se provoca en las familias, no puede ser vista la solución al problema de adicciones en términos estrictamente económicos; pero si tomamos la cifra de las 130 mil personas adictas a las drogas que menciona el estudio, las cuales, según la interpretación del Dr. Pérez Gómez, tienen necesidad de tratamiento, pues replico sus preguntas para expresar la magnitud del problema: ¿Cuánto le costaría al país el tratamiento de esas 130 mil personas?

Si asignáramos una cifra ínfima por cada individuo de $500 dólares, nos daría una suma de $65 millones de dólares. Y aquí estamos asumiendo, agregó el experto colombiano, que el tratamiento funcionará en un lapso muy breve y con una sola intervención (sin recaídas), lo cual, como todos sabemos —añadió— no corresponde a la realidad.

¿Cuánto le cuesta al país lo que esas personas dejan de producir, los años escolares perdidos, los delitos cometidos, las muertes y heridas asociadas al consumo, los accidentes de trabajo, la baja en la productividad?, fueron otras de sus preguntas.
Pero peor aún es el sufrimiento humano que de ahí se deriva.

“Fácil es entrar al mundo de las adicciones”, me manifestó recientemente una terapeuta estadounidense, lo difícil es salir, añadió.

En mi calidad de director de Fundasalva, creo que tenemos los salvadoreños una enorme deuda de gratitud para las personas que trabajan en la institución. Por su humanismo, comprensión, discreción y la dosis de entrega que en la institución de corazón se le brinda a las diferentes personas que se hacen presentes a la fundación. En especial, creo que es hasta angelical la labor que realizan don Jaime Hill, presidente, y su hija Alexandra, directora ejecutiva.

Y ese es el mensaje que deseaba en esta oportunidad transmitir, debido, precisamente, a que estamos al inicio de las fiestas y celebraciones de Navidad y Año Nuevo: Como sucede con la vida espiritual, no es necesario caer, pero si se cae, hay que levantarse.

Ojalá no hubiera tragedias durante las fiestas, derivadas del consumo de drogas y de alcohol. Mejor aún, Dios quiera que sean muchas las personas y familias que se decidan a buscar ayuda, luego de transcurridas las celebraciones. Sé que grande es la labor que se realiza en Hogares Crea, Remar, Teen Challenge, de las cuales poco es lo que conozco.
Pero como si conozco Fundasalva y la calidad profesional y humana del personal que ahí labora, puedo con propiedad decir que hay desde programas preventivos, de intervención temprana, hasta programas de rehabilitación en comunidad terapéutica.

El mensaje de esperanza es sencillo: Si percibo sufrimiento humano a mi alrededor, debido a problemas de adicciones, instaré a que se busque ayuda. La buena noticia es que la hay, profesional, humana y eficiente.

*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de Hoy.


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